¿Ya nada te hace feliz? Anhedonia, cuando las personas se olvidan del placer

La psicóloga Tania Cavazos explica cómo el burnout y el estrés crónico apagan nuestra capacidad de disfrutar la vida.

El desinterés o anhedonia es síntoma de depresión. | Jorge López
Ruth Vázquez
Monterrey, Nuevo León /

La anhedonia es un síntoma que puede aparecer en diversos cuadros clínicos, incluyendo la depresión, aunque no todas las depresiones la presentan, y se caracteriza por la incapacidad de experimentar placer en actividades que antes resultaban gratificantes, explicó la psicóloga psicoterapeuta Tania Cavazos.

Este síntoma surge cuando el cuerpo ha estado sometido a periodos prolongados de estrés o situaciones percibidas como amenazantes. La persona se desconecta de sus emociones, especialmente en casos de burnout, ansiedad severa, duelos consecutivos o traumas agudos.

“La persona que la está viviendo (la anhedonia), ya tiene tiempo en una vivencia de estrés o vida amenazada debido a que se desconecta de lo que nos duele o de las emociones, llega un punto que, para sobrevivir, se desconecta de ello. El burnout, la ansiedad grave y severa, puede también manejar una anhedonia debido a que estamos viviendo de una manera humanamente muy sobreestimulada, y entonces, para alcanzar a hacer las cosas de la vida, nos vamos obligando a ellos y dejando de lado nuestro sentir”, indicó Cavazos.
“Entonces, el organismo deja de sentirse y de vivir las experiencias que antes le ocasionaban placer y convivencia (...). Llega un punto donde nada quieren o nada queremos, y es una desconexión de lo que sentimos desde bases muy naturales o muy regulares”, agregó la especialista.

Neurobiológicamente, la anhedonia implica una desconexión entre las áreas cerebrales que conforman el sistema de recompensa, afectando la regulación de dopamina. Es como si estas estructuras dejaran de comunicarse entre sí, impidiendo la sensación de placer.

Las personas que experimentan anhedonia generalmente no son conscientes de este cambio. Buscan justificaciones racionales para explicar por qué han dejado de realizar actividades que antes disfrutaban. Su estado emocional se vuelve plano, con irritabilidad frecuente y conflictos interpersonales, especialmente en entornos laborales.

“Hay un mecanismo de defensa compensatorio, de por qué hay que dejarlo, porque no podemos seguir sintiendo placer. Es como si el organismo estuviera ante una circunstancia de vida o muerte o que tiene que atender. El organismo no sabe, la mente no sabe qué es de vida o muerte o no, pero uno lo siente”.
“Usualmente cuando alguien ya vive en anhedonia no siente o no se da cuenta de lo que siente y está viviendo en base más a objetivos, porque está buscando objetivos mesurables o en números”, apuntó Cavazos.

Los factores socioculturales y ambientales, como entornos estresantes o familias emocionalmente desconectadas, pueden detonar este síntoma. El tratamiento requiere un enfoque interdisciplinario que incluye psicoterapia y, en algunos casos, medicación psiquiátrica.

Al acercarse el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la salud mental no es un lujo e ignorarla puede derivar también en afectaciones físicas.




nrm

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