Unas microgotitas de saliva bastan para contagiar el sarampion, no se necesita contacto directo

Autoridades sanitarias advierten que la vacunación y la ventilación son claves para frenar una enfermedad que puede manifestar complicaciones incluso años después.

Advierten que el virus puede permanecer en superficies planas hasta por 48 horas.
Ciudad de México /

Una persona infectada con sarampión, incluso antes de tener el diagnostico, tiene la capacidad de contagiar hasta a 18 personas al expulsar gotitas de saliva al toser, estornudar, hablar e incluso respirar.

El sarampión no comienza con la aparición de manchas en la piel. Se propaga y contagia esas gotitas de salva microscópicas que contienen el virus y que pueden permanecer suspendidas en el aire durante horas, aun cuando ya no haya contacto directo.

La Dirección General de Epidemiología reportó que, a diferencia de otros virus respiratorios, estas partículas no caen rápidamente al suelo. Pueden mantenerse activas en el aire hasta por dos horas, incluso después de que la persona enferma abandonó el lugar, incluso, se queda activo el virus sobre plataformas planas como mesa, teléfonos, computadoras y demás aparatos por más de 48 horas.

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En entrevista, Jorge Baruch Díaz, responsable de la Clínica del Viajero de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que las partículas que transportan el virus del sarampión son tan pequeñas que pueden flotar en ambientes cerrados como salones de clase, transporte público, hospitales, guarderías, oficinas o viviendas con poca ventilación.

A diferencia de otras enfermedades infecciosas, el sarampión no requiere contacto físico directo para transmitirse.

Una persona puede contagiarse simplemente al ingresar a un espacio donde estuvo una persona infectada horas antes. Esa característica convierte al sarampión en una amenaza particular en entornos urbanos, centros educativos, unidades de salud y eventos con alta concentración de personas.

Al ser inhaladas esas partículas por otra persona, el virus entra por las vías respiratorias y comienza la infección.

Pero también, aclaró, el hacinamiento contribuye a la rápida propagación. Además de la transmisión aérea, el virus también puede transmitirse por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas, en contextos de convivencia cercana, hacinamiento o alta densidad poblacional. Por eso familias completas se infectan, inclusive, grupos completos de planteles escolares con esquemas incompletos.

Por ello, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la ventilación adecuada de los espacios cerrados, el aislamiento oportuno de los casos sospechosos y la identificación temprana de síntomas compatibles con sarampión, además de la vacunación.

La fase más contagiosa ocurre previo al diagnóstico 

Sarampión. (Especial)

La evolución clínica del sarampión incluye un periodo de incubación que va de 7 a 21 días, con un promedio de 14 días desde la exposición hasta la aparición de los primeros síntomas.

La enfermedad inicia con una fase prodrómica que suele confundirse con una infección respiratoria común.

En esta etapa se presenta fiebre alta que puede superar los 39 grados, malestar general intenso, tos seca persistente, escurrimiento nasal y conjuntivitis, con ojos rojos, llorosos y sensibilidad a la luz.

La transmisibilidad del sarampión inicia cuatro días antes y se mantiene hasta cuatro días después de la aparición del exantema, la erupción cutánea característica de la enfermedad.

Este periodo favorece una propagación silenciosa y rápida, ya que la persona puede contagiar cuando aún no presenta las manifestaciones visibles que permiten identificar el padecimiento.

Durante este lapso, muchas personas continúan con su vida cotidiana. Asisten a la escuela, al trabajo o utilizan transporte público sin saber que ya están diseminando el virus.

Un signo clínico temprano del sarampión es la aparición de las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas o blanco azuladas con base rojiza en la mucosa del interior de la boca, especialmente frente a los molares.

Las manchas aparecen uno o dos días antes del exantema y son consideradas un dato clave para el diagnóstico temprano. Sin embargo, con frecuencia pasan desapercibidas, lo que retrasa el aislamiento del paciente y facilita la transmisión comunitaria.

Posteriormente aparece el exantema maculopapular, una erupción de manchas rojizas ligeramente elevadas que inicia en la cara, detrás de las orejas y en la línea del cabello, se extiende al cuello y tronco, y progresa hacia las extremidades. El exantema dura entre cuatro y siete días y suele acompañarse de fiebre persistente.

Causa daño irreversibles

El sarampión es una enfermedad sistémica que no termina cuando desaparece el exantema.

De acuerdo con el secretario de Salud de Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, hasta 30 por ciento de los pacientes puede desarrollar complicaciones graves, muchas de ellas con secuelas permanentes y riesgo de muerte, particularmente en población no vacunada o con esquemas incompletos.

En el ámbito neurológico, además de la encefalitis aguda, el sarampión puede provocar trastornos cognitivos persistentes, alteraciones del aprendizaje, déficit de atención, crisis convulsivas recurrentes y deterioro motor, precisó en entrevista con MILENIO.

Son afecciones que pueden presentarse desde la fase aguda o manifestarse meses después, afectando el desarrollo neurológico, especialmente en niñas y niños pequeños.

Una de las consecuencias más graves es la panencefalitis esclerosante subaguda, una enfermedad neurológica progresiva y fatal que puede aparecer años después de haber padecido sarampión.

Esta condición provoca pérdida progresiva de funciones mentales, trastornos del movimiento, convulsiones, deterioro neurológico severo y finalmente la muerte, sin que exista tratamiento curativo, dijo.

En el sistema respiratorio, el sarampión puede dejar daño pulmonar duradero. La neumonía es la complicación más frecuente y la principal causa de hospitalización. Incluso tras la recuperación, algunos pacientes quedan con capacidad pulmonar reducida, mayor riesgo de infecciones respiratorias recurrentes y cuadros respiratorios más severos a lo largo de su vida.

El virus también puede afectar de manera permanente los sentidos. Se han documentado casos de ceguera, ya sea por infecciones oculares graves o por el deterioro nutricional que el sarampión puede desencadenar, así como sordera secundaria a infecciones del oído medio o daño neurológico. Estas secuelas impactan directamente la calidad de vida, el desarrollo escolar y la integración social de quienes las padecen.

Otra consecuencia crítica es el debilitamiento prolongado del sistema inmunológico. El sarampión puede borrar parcialmente la memoria inmunológica del organismo, un fenómeno que deja a la persona vulnerable durante meses o incluso años a otras infecciones que antes podía controlar. Esto incrementa el riesgo de enfermedades graves posteriores y eleva la carga de morbilidad a largo plazo .

El secretario de Salud subrayó que el sarampión puede generar daño multisistémico, afectando distintos órganos y sistemas del cuerpo, y que no se trata de una enfermedad leve o autolimitada.

“Puede generar complicaciones graves, secuelas y en ocasiones la muerte”, advirtió, al insistir en que la vacunación es la principal herramienta para evitar no solo el contagio, sino consecuencias irreversibles.

Jorge Baruch Díaz agregó que las complicaciones más frecuentes se encuentran la neumonía, que continúa siendo la principal causa de muerte asociada al sarampión, así como la laringotraqueobronquitis, que provoca dificultad respiratoria, sobre todo en niñas y niños pequeños.

El especialista ha advertido que estas secuelas neurológicas no siempre aparecen de manera inmediata.

En algunos casos se manifiestan después de que la persona aparentemente se ha recuperado del cuadro agudo, lo que dificulta relacionarlas de forma directa con el antecedente de sarampión.

Otro efecto relevante señalado por Baruch Díaz es la inmunosupresión profunda que provoca el virus, conocida como amnesia inmunológica. Esta condición debilita las defensas del organismo durante semanas o meses después de la infección, dejando a la persona vulnerable a infecciones secundarias graves, aun cuando los síntomas visibles del sarampión ya han desaparecido.

¿Qué ocurre años después del Sarampión? 

Exantema maculopapular. | Archivo

El impacto del sarampión no necesariamente termina cuando desaparecen la fiebre o el exantema.

Algunas de sus consecuencias pueden manifestarse mucho tiempo después del contagio, incluso hasta 10 años más tarde, advirtió Irma Leticia Ruiz González, responsable de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud en Chihuahua.

La funcionaria explicó que, con base en la vigilancia epidemiológica, las personas que enfermaron de sarampión sin estar vacunadas, en particular niñas y niños pequeños, deben mantenerse bajo observación médica a largo plazo.

“Hay veces que el sarampión, a la larga, deja algunas secuelas”, señaló Ruiz González, al precisar que estas pueden incluir inflamación cerebral y problemas de audición que no siempre se presentan de forma inmediata.

Estas secuelas tardías pueden aparecer años después de la infección inicial y afectar el desarrollo neurológico, la capacidad cognitiva y la calidad de vida, aun cuando el brote ya se encuentre contenido y sin transmisión activa.

Por esta razón, las autoridades de salud mantienen seguimiento epidemiológico prolongado de los casos registrados, con el objetivo de identificar oportunamente posibles afectaciones asociadas al antecedente de sarampión.

Población con mayor riesgo de secuelas 

La vigilancia epidemiológica ha documentado que no todas las personas enfrentan el mismo riesgo de secuelas tras el sarampión. Las niñas y niños menores de cinco años, especialmente aquellos que enferman sin estar vacunados, constituyen uno de los grupos más vulnerables.

También presentan mayor riesgo las personas no vacunadas o con esquemas incompletos, las personas con desnutrición y aquellas con sistemas inmunológicos debilitados por enfermedades crónicas o tratamientos médicos.

Las autoridades sanitarias han advertido que adultos jóvenes no vacunados pueden desarrollar cuadros severos, con afectaciones pulmonares, neurológicas e inmunológicas que persisten más allá de la fase aguda de la enfermedad.

CHZ

  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.

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