Bochornos que interrumpen el sueño, resequedad vaginal y cambios de ánimo que afectan la vida cotidiana: ¿qué opciones existen para atender los síntomas de la menopausia? En México hay aproximadamente 27.6 millones de mujeres de 40 años o más, de acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), un grupo que incluye a quienes podrían estar viviendo la perimenopausia, la menopausia o la posmenopausia.
Las alternativas incluyen tratamientos hormonales y no hormonales. La elección depende de las molestias, los antecedentes y las preferencias de cada mujer; el objetivo es mejorar su calidad de vida mediante una atención integral.
En entrevista con MILENIO, Fernando Silva, director de Asuntos Médicos de Abbott México, División de Farmacéuticos, destacó la importancia de reconocer los síntomas y evaluar las necesidades de cada paciente.
“Nosotros en medicina tenemos un dogma que dice que no hay enfermedades, hay enfermos. Entonces, generalizar una enfermedad y generalizar un tratamiento no es lo más adecuado. Cada mujer y cada persona tiene una necesidad muy específica y cada tratamiento debe de ser individualizado”., señaló.
¿En qué consiste la terapia hormonal?
El tratamiento utiliza principalmente estrógenos, solos o acompañados de un progestágeno, para compensar la disminución hormonal de esta etapa. Existen opciones sistémicas, como tabletas y parches, que actúan en distintas partes del organismo, y tratamientos vaginales de baja dosis para molestias locales.
Silva explicó que la elección depende de la evaluación clínica y de los síntomas que requieren atención. No es lo mismo tratar bochornos que resequedad o dolor durante las relaciones sexuales.
Según The Menopause Society, la terapia hormonal es el tratamiento más eficaz contra los bochornos molestos y también puede prevenir la pérdida ósea y las fracturas. Los estrógenos vaginales de baja dosis se utilizan para síntomas genitourinarios y tienen una absorción sistémica mucho menor.
Personalizar supone considerar la edad, el tiempo transcurrido desde la menopausia, los antecedentes médicos y si la mujer conserva el útero. En este último caso, el estrógeno sistémico suele acompañarse de un progestágeno para proteger el endometrio.
Los riesgos no son iguales para todas
El especialista identificó el temor a las hormonas como una barrera para buscar tratamiento.
“Este miedo está muy enfocado justamente en el desconocimiento, en que no hay una consulta efectiva y que en ocasiones justamente perciben que pueden aguantarse el bochorno, que pueden aguantarse las sudoraciones, que es preferible estar de mal humor, estar irritable, tener ansiedad”.
Sin embargo, distinguir entre desinformación y riesgos documentados resulta indispensable.
“Informar sobre los beneficios también implica explicar los riesgos. … La terapia hormonal puede tener efectos adversos y que su indicación requiere valorar los antecedentes y las características de cada paciente.
"La terapia hormonal puede aumentar el riesgo de trombosis, accidente cerebrovascular y, con determinados esquemas y duración de uso, cáncer de mama. La magnitud depende del tratamiento y del perfil de la paciente", advierte The Menopause Society.
La organización señala que, en mujeres sin contraindicaciones, el balance suele ser más favorable cuando se inicia antes de los 60 años o dentro de los diez años posteriores a la menopausia. Esto requiere valoración y seguimiento; no implica que todas deban recibir hormonas.
Brechas de información y atención
Un estudio publicado en PLOS One en mayo de 2025, encontró que 92.97 por ciento de las participantes tenía poco o ningún conocimiento de la terapia hormonal y sólo 30.3 por ciento estaba satisfecha con la información recibida sobre menopausia y tratamientos.
La investigación se realizó con mujeres de 40 a 65 años en Brasil, por lo que sus resultados no describen por sí solos la situación mexicana.
La OMS plantea integrar el diagnóstico, asesoramiento y tratamiento relacionados con la menopausia en la cobertura sanitaria universal. La atención incluye intervenciones hormonales y no hormonales, según los síntomas, antecedentes y preferencias de cada mujer.
Para el doctor Silva, la atención requiere acompañamiento y mayor visibilidad en la agenda de salud.
“Es una etapa natural que no debe de sufrirse en silencio y que más allá de la preocupación que puede tener, requiere un acompañamiento. Entonces, para que esto esté en la agenda pública y política del sistema de salud, pues es muy importante levantar la mano. […] Que esta situación se haga cada vez más reconocida y que pueda estar justamente visualizada en las políticas públicas de salud y en la toma de decisiones”, expresó.
HCM