Trastorno límite de la personalidad, un tema que va más allá del carácter: "es una patología psiquiátrica"

Especialista explica que esta afección, también conocida como “personalidad borderline”, suele manifestarse desde la adolescencia y representa dificultades para regular emociones.

La complejidad del asunto requiere atención especial proporcionada por psicólogos y psiquiatras. Roberto Alanís
Monterrey, Nuevo León /

Las emociones intensas, los cambios bruscos en la percepción de los demás, la impulsividad y una constante sensación de vacío son algunas de las características que distinguen al trastorno límite de la personalidad, una condición psiquiátrica compleja que afecta la vida de quienes la padecen y también la de quienes conviven con ellos.

El doctor José Ontiveros, en entrevista con Víctor Martínez para la sección “Tu médico en Telediario”, explica que este trastorno, también conocido como “personalidad borderline”, forma parte de los trastornos de la personalidad y suele manifestarse desde la adolescencia.

“Lo que existe es una emocionalidad muy intensa, impulsividad, dificultades en las relaciones interpersonales y una sensación de vacío”, señaló el especialista. Estos elementos, agregó, conforman un cuadro que genera un importante nivel de sufrimiento emocional.

El psiquiatra aclaró que esta condición no debe confundirse con una forma de ser o con un problema de carácter.

“Se consideran como una patología psiquiátrica, no es una forma de ser, no es un mal carácter”, afirmó. Además, destacó que los trastornos de la personalidad son condiciones estables que se cristalizan durante la adolescencia y pueden acompañar a la persona durante gran parte de su vida.

Aunque puede presentarse en cualquier grupo social, diversos estudios muestran una mayor frecuencia de diagnóstico en mujeres.

“Se piensa que hay una prevalencia mayor en mujeres que en hombres, como en una relación de 2 a 1, o 2.5 a 1”, comenta.

Indicó que uno de los aspectos más llamativos del trastorno límite de la personalidad es la dificultad para regular las emociones. Las personas afectadas suelen experimentar sentimientos con una intensidad superior a la habitual, lo que influye directamente en sus relaciones personales.

José Ontiveros, doctor especialista en psiquiatría. Roberto Alanís
“Son gentes extraordinariamente emotivas, hipersensibles y tienen dificultad para controlar las emociones, tanto buenas como malas, tanto la ira como el amor”, explicó Ontiveros.

Esta intensidad emocional también modifica la forma en que perciben a quienes los rodean. El especialista señaló que es común que alternen entre la admiración y el rechazo hacia una misma persona en periodos muy cortos. “Hoy yo te quiero a ti y eres lo mejor, y eres mi héroe, y mañana tú eres lo peor y me odias”, ejemplificó.

La comunidad médica reconoce que el trastorno límite de la personalidad suele coexistir con otros problemas de salud mental, entre los que se encuentran la depresión, el trastorno por estrés postraumático, algunos trastornos bipolares y las adicciones.

“El otro problema es la dependencia de sustancias. Muchas personas con problemas de límite de la personalidad se hacen dependientes de alcohol o drogas”, advirtió el psiquiatra. En algunos casos, explicó, el consumo surge como un intento por controlar la intensidad emocional; en otros, está relacionado con la impulsividad característica del trastorno.

Debido a la complejidad del padecimiento, el tratamiento requiere atención especializada. Ontiveros subrayó que no puede ser abordado por cualquier profesional de la salud y que debe ser tratado por psicólogos y psiquiatras con experiencia en este tipo de pacientes.

“No es cualquier cosa. No puede ser manejado por un médico general ni por un neurólogo; son pacientes realmente problemáticos”, señaló.

Actualmente el tratamiento más efectivo es la psicoterapia especializada. Existen diversos enfoques terapéuticos que han demostrado beneficios, entre ellos la terapia dialéctico-conductual, considerada una de las estrategias con mejores resultados para reducir conductas impulsivas y mejorar la regulación emocional.

Respecto a los medicamentos, el especialista aclaró que no existe un fármaco capaz de modificar la personalidad.

“No hay ningún medicamento que cambie un problema de personalidad”, comentó, sin embargo, sí pueden utilizarse medicamentos para tratar síntomas específicos o trastornos asociados.
“Muchos pacientes están deprimidos, muchos pacientes tienen otra problemática, sufrimiento emocional muy intenso, trastorno postraumático; algunos son pacientes con trastorno bipolar”, explicó. Por ello la medicación se adapta a las necesidades particulares de cada persona y busca disminuir síntomas como la impulsividad, la ansiedad o la depresión.

Para el doctor Ontiveros, el núcleo del tratamiento continúa siendo la intervención psicológica especializada: “Realmente el centro, el meollo es una terapia psicológica”, concluyó.

Los especialistas coinciden en que el diagnóstico temprano y el acceso a profesionales capacitados pueden mejorar significativamente la calidad de vida de quienes viven con trastorno límite de la personalidad, una enfermedad que sigue siendo poco comprendida y frecuentemente confundida con simples rasgos de carácter.




nrm

  • Manuel González
  • Periodista con más de tres décadas de experiencia. Guionista, locutor, productor y traductor simultáneo en Grupo Multimedios. Me gusta leer y ver beisbol.

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