Una nueva técnica científica podría cambiar por completo la forma en que se investigan las agresiones sexuales.
Se trata de un método capaz de aislar el ADN del presunto agresor incluso cuando hay cantidades extremadamente pequeñas de material genético, algo que hasta ahora hacía prácticamente imposible avanzar en muchos casos.
El desarrollo, llamado SpermFACS, fue creado por especialistas del hospital universitario UZ Leuven y la universidad KU Leuven, en Bélgica. Su principal innovación es que permite obtener perfiles de ADN incluso cuando hay una sola célula del agresor entre miles de células de la víctima, lo que representa un salto significativo frente a las técnicas actuales.
¿Cómo funciona la nueva técnica de ADN?
El método combina tecnologías ya existentes con un sistema de clasificación celular por fluorescencia. En términos simples, utiliza un líquido especial que hace que únicamente las células del agresor se iluminen.
Una vez identificadas, una máquina de alta precisión puede aislarlas individualmente, separando su ADN del de la víctima. Este proceso permite obtener resultados mucho más claros incluso en muestras complejas o degradadas. Entre sus principales ventajas destacan:
- Es entre cinco y siete veces más sensible que los métodos tradicionales
- Puede detectar ADN hasta cinco días después del contacto sexual
- Funciona incluso en muestras con mínima presencia de espermatozoides
- Mejora la precisión en casos con más de un posible agresor
- Un avance clave para víctimas y justicia
Uno de los principales problemas en este tipo de investigaciones es que muchas víctimas no denuncian de inmediato, ya sea por shock, miedo o dificultades personales. Esto provoca que el material genético disponible se degrade o sea insuficiente para análisis convencionales.
Con esta nueva técnica, ese obstáculo podría reducirse significativamente. De acuerdo con los investigadores, el método tiene el potencial de aportar pruebas más sólidas en casos donde antes no era posible obtener resultados concluyentes.
¿Qué sigue para esta tecnología?
El avance ya fue validado bajo estándares internacionales y publicado en la revista científica Analytical Chemistry. Además, no está patentado, lo que permitiría su adopción en laboratorios forenses de distintos países.
Actualmente, el equipo trabaja en una versión miniaturizada que permitiría analizar muestras en microchips, lo que aceleraría aún más los procesos. También se explora su aplicación en rastros de contacto encontrados en ropa u objetos.
Este desarrollo abre una nueva etapa en la ciencia forense, donde incluso una mínima evidencia podría ser suficiente para acercar la verdad y combatir la impunidad en casos de agresión sexual.
Con información de EFE / JCM