La estrecha relación entre gatos y humanos nació hace relativamente poco. Se calcula que su transición de animal silvestre al personaje más mimado de la casa inició hace 10,000 años aunque nuevas investigaciones apuntan a que fue mucho más tarde: hace unos 3,500 o 4,000 años.
A decir verdad, las diferencias con sus antepasados son relativamente pequeñas, quizá por ello sigue predominando el mito sobre su independencia. Sin embargo, Alejandro Sánchez, Gerente Técnico de la Unidad de Animales de Compañía de MSD Salud Animal en México, advierte que la idea puede ser una trampa que compromete tanto la salud felina como la de su hogar.
Enfermedades prevenibles siguen causando muertes
El mundo sigue venerando a los gatos: dominan el internet y los sillones, además, ¿De qué otra manera se puede explicar que tienen hasta tres días internacionales?
Son de los animales de compañía predilectos en México (sólo después de los perros): de acuerdo con la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (Enbiare) 2025, 19.2 millones de mininos se “adueñaron” de un hogar mexicano.
El problema es que el amor que se le tiene a los felinos no es precisamente equivalente a los cuidados que reciben. A pesar de que los gatitos adoptados tienen una esperanza de vida mayor debido a que los peligros que les rodean son menores, siguen compartiendo algunas causas de muerte con sus pares ferales: las infecciones virales, bacterianas y parasitarias.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal eligió precisamente este 8 de agosto para concientizar sobre la salud, vacunación y esterilización de los felinos, que, según los datos, apenas reciben atención médica.
“Solo el 16% de los tutores de gatos se preocupan por el esquema de vacunación. Los gatos entraron en la vida de las personas hace muy poco, así que todavía se tiene esta idea de que son independientes, pero no”, dice Sánchez.
El médico veterinario con 30 años de experiencia en pequeñas especies destaca que los michis necesitan de cuidado y de medicina preventiva orientada hacia la vacunación, desparasitación interna y externa, así como una adecuada nutrición para prevenir diversas enfermedades.
“Los gatos no tienen ni siete ni nueve vidas. Tienen una sola y hay que cuidarla. Sí, les va muy bien porque son muy ágiles y por eso parecería que se salvan varias veces, pero en realidad hay que cuidarlos mucho y más cuando conviven con nosotros”, añade el veterinario.
¿Qué vacunas necesitan los gatos?
La correcta inmunización puede prevenir la panleucopenia felina, leucemia viral, herpesvirus y calicivirus. La primera afecta el sistema digestivo, causando vómitos y diarreas graves; la segunda es una enfermedad que se desarrolla lentamente (según el especialista, puede tardar hasta 2 años en manifestarse) mientras que el herpesvirus y el calicivirus afectan las vías respiratorias.
Cuando los protocolos se ignoran, las consecuencias pueden ser peligrosas pero difíciles de rastrear: el especialista compartió con MILENIO que durante 2025 observó un brote de panleucopenia en la Ciudad de México.
“No hay estadísticas oficiales porque no se llevan registros estatales estandarizados, pero en clínicas especializadas se atendieron y hospitalizaron bastantes casos. La mayoría sobrevivió con tratamiento, pero es probable que muchos gatos en situación de calle hayan fallecido sin atención”.
La enfermedad es totalmente prevenible: su propagación ocurrió principalmente en gatos adultos no vacunados.
Actualmente estos mimados animales necesitan la triple felina (protege contra panleucopenia, calicivirus y rinotraqueitis), la vacuna contra la rabia; para aquellos que se niegan a renunciar a su vida en las azoteas o conviven con otros gatos es necesario aplicar los inmunológicos que protegen contra la leucemia y la clamidia felina.
Tras completar el ciclo de cachorros y el primer refuerzo al año, la vacuna triple y la rabia necesitan dosis de mantenimiento (el veterinario define si son cada año o cada 3 años según el tipo de inmunidad y la marca de la vacuna).
Desparasitación, nutrición y cuidados
El omitir las visitas al veterinario puede sumar problemas de salud tanto para el gato como para el resto de los miembros de la familia, basta decir que las pulgas felinas (Ctenocephalides felis) no hacen distinción cuando tienen enfrente a perros y humanos.
Los parásitos internos también son un serio problema. Ni siquiera los gatos más pequeños se libran de ellos ya que los reciben a través de la leche de su madre, como explica el veterinario, quien advierte: si en casa hay niños, hay que desparasitar a los felinos cada 3 meses.
Por ello, el veterinario insiste: los michis requieren más que un hogar. Una adopción responsable implica planificar gastos fijos (alimentación de alta proteína, arena, desparasitaciones periódicas) y gastos médicos (esterilización, vacunas anuales y revisiones).
Aunque lo más recomendable es que el gato se quede en casa, pues salir los expone a atropellamientos, peleas, envenenamientos e infecciones, no significa que deba olvidar su pasado como fierecilla cazadora.
“Hay que gatificar el hogar: instalar repisas, rascadores y zonas elevadas. Si un gato no tiene actividad física ni mental, se vuelve sedentario y desarrolla obesidad, diabetes o problemas renales y endocrinos”, alerta el especialista que además añade: prevenir siempre es más económico y garantiza que un gato viva 16, 18 o hasta más de 20 años.
LHM