Mujeres en el Oscar: cinco nominadas reflexionan sobre retos, errores y decisiones clave en la industria

La mujeres siguen abriendose paso en la temporada de premios y en el Oscar hay 74 nominadas

Santa Barbara International Film Festival Cortesía Getty Imagen
Santa Barbara /

Este año, 74 mujeres figuran entre las nominadas al Oscar, la cifra más alta en la historia de los premios, un dato que refleja tanto el avance hacia una mayor representación femenina en el cine.

En ese contexto, creativas como Yvett Merino, productora de Zootopia 2; Miyako Bellizzi, diseñadora de vestuario de Marty Supreme; Laia Casanovas, parte del equipo de sonido de Sirat; Alisa Payne, productora de The Perfect Neighbor; y Marissa McMahon y Ashley Schlaifer, productoras de Train Dreams, han logrado no solo consolidar un lugar en la industria, sino también figurar entre las nominadas en la próxima entrega del Oscar, cada una en su respectiva área de experiencia.

El grupo de mujeres coincidió en el Santa Barbara International Film Festival (SBIFF) para compartir con el público la historia detrás de sus nominaciones.

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La película animada más taquillera de la historia

Para Yvett Merino, el fenómeno que ha representado Zootopia 2 ha sido difícil de dimensionar, pues aunque el equipo había invertido casi cinco años de trabajo, nunca imaginaron la magnitud del impacto que su esfuerzo tendría en taquilla: la película ha superado los 1,850 millones de dólares en recaudación mundial, convirtiéndose en la cinta animada más taquillera de la historia.

“Es de esas cosas que te dejan en shock. Tenemos un equipo de artistas en Disney Animation y les dedicamos unos cuatro o cinco años a cada película. Al terminarlas, las lanzamos al mundo con la esperanza de que alguien conecte con ellas, que logren llegarle a la gente. Por eso, ver el éxito que ha tenido Zootopia 2 ha sido increíble, porque realmente significa que el trabajo de todos esos artistas que se esforzaron día tras día y lo dieron todo, está siendo visto, y valorado. Sinceramente, no soy de usar mucho el emoji de la 'cabecita explotando', pero lo he usado muchísimas veces últimamente”, compartió Merino, la primera mujer latina en ganar el Óscar a Mejor Película Animada por Encanto.

No obstante, el camino para llegar a este notable resultado fue largo y meticuloso. Merino lleva más de tres décadas trabajando en Disney Animation y ha visto cómo cada película pasa por un proceso de mejora. Por ejemplo, Zootopia 2, que llegará a Disney+ el 11 de marzo, fue proyectada ante todos los empleados del estudio para recibir retroalimentación.

“Hay alrededor de 1,200 personas en Disney Animation. Invitamos a todo el estudio a ver la película y les pedimos su opinión. Nos enviaban sus notas y nos decían qué funcionaba y qué no; si conectaban con los nuevos personajes o si había cosas que no entendían. Lo maravilloso de Disney Animation es que muchos llevamos allí muchísimo tiempo, así que somos una comunidad muy unida y la gente nos dice la verdad absoluta. Definitivamente nos dicen cuando algo no funciona. Pedimos comentarios a todos los departamentos porque ellos no están involucrados en el trabajo del día a día. E incluimos a todos: desde el equipo creativo hasta operaciones, recursos humanos o finanzas, porque al final todos vamos al cine y a todos nos gustan las buenas historias”, enfatizó quien también ha colaborado en Tangled y Moana.

Este espíritu colaborativo realmente abarcó el nivel más alto del organigrama, pues incluso el entonces CEO de la compañía: Bob Iger, tuvo una breve participación en el doblaje.

“Mi favorito fue cuando hicimos que Bob Iger viniera a grabar y diera voz a Bob Tiger, el presentador del clima. No hay nada como tener al CEO de toda la compañía parado frente a un micrófono mientras los directores lo dirigen y le dicen: ‘otra vez, ahora hazlo de esta manera’. Fue muy divertido”, recordó.

Casi diez mil prendas para evocar una época

Marty Supreme se sitúa en el Nueva York de los años cincuenta. Para recrear esa época, la diseñadora de vestuario Miyako Bellizzi tuvo que supervisar la creación de casi 10 mil prendas; lo que implicó un enorme desafío logístico.

“Había muchísima gente. Creo que el primer desglose de extras que recibí tenía más de 9,000 personas, solo de fondo. Por supuesto, tuvimos que reducir el número porque vestir a tanta gente es realmente una hazaña; es difícil incluso imaginarlo. Además había que considerar cuántas personas se necesitaban para vestir a tanta gente, y la cantidad de pruebas de vestuario que teníamos que hacer antes. Por suerte tuve un equipo increíble. Ese es el punto: necesitas un gran equipo”, relató la diseñadora que también colaboró con los hermanos Safdie en Uncut Gems.
Santa Barbara International Film Festival Cortesía Getty Imagen


Otro de los aspectos que destacó Bellizzi fue la oportunidad de colaborar con actores como Timothée Chalamet y Gwyneth Paltrow, cuyo regreso al cine añadió un significado especial.

“Creo que mi mayor reto con Gwyneth —que es alguien increíble— fue que todo le quedaba bien. Ha tenido tantos looks icónicos en películas anteriores que sentía mucha responsabilidad de hacerlo bien. Además, esta es su primera película en varios años, así que ella estaba tan emocionada y nerviosa como yo. Trabajamos muy bien juntas”, destacó la diseñadora.

Mujeres hacen historia en el sonido

Durante años, la categoría de Mejor Sonido ha estado dominada por equipos masculinos o con presencia limitada de mujeres. Por eso, para Laia Casanovas resulta especialmente significativo formar parte del primer equipo nominado al Óscar compuesto exclusivamente por mujeres, por su trabajo en Sirat.

“El sonido es un arma poderosa para transmitir emociones y hacer que el público sienta todas las emociones de la película”, señaló Casanovas.

La película dirigida por Oliver Laxe inicia con una impresionante secuencia de rave completamente real, con personas comunes (no actores) disfrutando la música, lo que representó un reto para poder capturar el sonido.

“Fue difícil encontrar el equilibrio en esos 17 minutos. Oliver es un cineasta que viene de una escuela de cine documental; ellos lograron algo casi soñado: filmar casi todas esas escenas tal como ocurrieron. Además, hubo un acuerdo con los ravers que organizaron la fiesta: estaba prohibido detener la música. Por eso las imágenes tienen esa sensación de verdad, porque son ravers reales en plena fiesta; eso también representó un reto para el sonido, porque necesitábamos recrear todo el ambiente”, explicó Casanovas.

Otro desafío fue lograr capturar no solo lo que ocurría visualmente, sino también las sensaciones que experimentaban quienes estaban allí.

“Estar en el mundo del dance es como un ritual; todos están frente a las bocinas, todo gira en torno a la música y están sumergidos en su interior. Nosotras queríamos plasmar eso en la película; ese viaje interno. Nos preguntábamos cómo transmitir ese concepto en la película y, al mismo tiempo, introducir al personaje de Luis, que es un extraño en esas fiestas. Necesitábamos lograr la misma verdad que muestran las imágenes, por eso grabamos un playback de toda la música de Kangding Ray a través de un sistema de sonido; para llevar ese sonido al mundo real y mantener la misma autenticidad del sonido directo”, remarcó Casanovas, quien descubrió el diseño sonoro cuando estudiaba cine en la universidad, pero desde niña estudiaba música y pasaba horas grabando sonidos y creando historias con su computadora, una curiosidad que con el tiempo se transformó en vocación.

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Llevar una tragedia vecinal a la pantalla

En una historia muy distinta, el documental nominado al Óscar The Perfect Neighbor retrata cómo una disputa vecinal que llevaba años escalando terminó en una tragedia marcada por los prejuicios y las controvertidas leyes de “Stand Your Ground”, normas de autodefensa que permiten usar fuerza letal si una persona se siente amenazada.

Para el equipo encabezado por la directora Geeta Gandbhir y la productora Alisa Payne, hacer esta película era fundamental, incluso si significaba financiarla con sus propios recursos.

“Hicimos esta película de manera completamente independiente. Y cuando digo independiente, me refiero a independiente en serio: pusimos nuestro propio dinero. Ninguno de nosotros está cobrando honorarios ni nada por el estilo. Era muy importante para nosotros hacerlo porque nuestra directora, Geeta, tenía un vínculo personal con la historia: un familiar era el mejor amigo de la víctima”, compartió Payne, productora del documental.

La productora estaba trabajando en otro proyecto cuando recibió la llamada sobre lo ocurrido en Ocala, Florida; poco después, el equipo decidió acudir al lugar y comenzar a filmar. Aunque se trata de un documental, la cinta fue construida con la tensión de un thriller, con la intención de ampliar su alcance.

“Mucha gente cuando escucha la palabra ‘documental’ no se emociona. Así que lo construimos como si fuera un thriller de ficción, porque queríamos que personas que normalmente no se acercarían a este tipo de historias lo hicieran y entendieran los efectos dañinos de las leyes de ‘Stand Your Ground’ y de la violencia armada en Estados Unidos. Estoy muy agradecida de que haya tenido tan buena recepción. Está en Netflix y fue muy bien recibida. Incluso, Saturday Night Live hizo una parodia sobre nosotros y pensamos: ‘¡Dios mío, lo logramos!’”, añadió Payne con una gran sonrisa.

Filmar un avión… sin morir en el intento

Train Dreams tomó más de diez años en concretarse. Desde que adquirieron los derechos del libro en 2012, la película atravesó múltiples pausas: financiamientos que se caían, el impacto de la pandemia y las huelgas en la industria. Cuando finalmente se logró reunir el dinero, el primer día de rodaje el avión en el que debía subir Joel Edgerton se estrelló.

“Durante el primer día filmaríamos la escena del biplano; la última que aparece en la película. Teníamos piloto y avión, todo revisado con las medidas de seguridad necesarias. Joel estaba un poco reticente a subir, pero decidió hacerlo. El piloto hizo algunas pruebas y, en la primera toma que estábamos grabando, el avión se estrelló al aterrizar. El piloto estaba bien, pero el avión no. Entonces Joel dijo: ‘Bueno, ahora sí que nunca me voy a subir a ese avión’”, rememoró la productora Marissa McMahon.

Tras ese susto inicial e intentar mantener la calma, el equipo tuvo que replantear el plan. Meses después (gracias al seguro), pudieron regresar para filmar esa secuencia que terminó convirtiéndose en una de las más memorables de la cinta con cuatro nominaciones al Óscar que puede verse en Netflix.

“Cuando ahora veo la escena final, pienso que esos tres meses de pausa permitieron a Joel conectar más con los actores, vivir en ese mundo, talar esos árboles, pasar tiempo en el bosque. Todo eso terminó reflejándose en su actuación en esa secuencia. Así que, en cierta forma, lo que empezó como el peor día de producción de la historia, terminó siendo una bendición para la película”, reflexionó la productora.

Como consejo final, la coproductora de Train Dreams, Ashley Schlaifer, invitó a recordar la importancia de la sororidad y a no temer pedir ayuda, una actitud que, como coincidieron varias de las participantes, es clave para abrir más espacios a las mujeres dentro del cine

“Creo que el mayor error es asumir que tienes que fingir que lo sabes todo. Si no sabes algo, haz preguntas. Seguramente tienes a un equipo de personas muy inteligentes que saben hacer su trabajo. Si hay algo que no entiendes, pregunta; a una amiga o a un colega. Creo que la mejor manera de seguir creciendo y aprendiendo es mantener siempre la curiosidad y hacer preguntas”, concluyó Schlaifer.


  • Mariana Mijares
  • Comunicóloga de profesión, periodista de oficio y autora del libro 50 citas y otros desastres. Además de Milenio, colabora en medios como Esquire, Cosmopolitan, Time Out, y Volaris. Vive entre la realidad y la ficción; pues casi siempre está en el cine o el teatro, escribiendo reseñas, haciendo entrevistas y, sobre todo, imaginando las historias que contará después.

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