A cinco años del desgajamiento del Cerro del Chiquihuite, en la segunda sección de la colonia Lázaro Cárdenas, en el oriente de Tlalnepantla, al menos 30 viviendas ubicadas en dos polígonos de la zona de riesgo han sido derribadas por el gobierno municipal.
Las autoridades mantienen un monitoreo permanente de la elevación rocosa como medida preventiva, ante la posibilidad de nuevos desprendimientos.
Rocas se desprendieron del Cerro del Chiquihuite
El 10 de septiembre de 2021, alrededor de las 14:30 horas, un fuerte estruendo se escuchó en las laderas de las tres secciones de la colonia Lázaro Cárdenas. Macizos rocosos de hasta 300 toneladas se desprendieron de manera repentina del Cerro del Chiquihuite y cayeron sobre cuatro viviendas.
En una de las casas, ubicada en la calle Volcanes, vivían Paola, su esposo Jorge Mendoza y sus hijos Mia y Dylan. Paola y los dos menores murieron entre las enormes rocas que sepultaron el inmueble. En el mismo sitio también perdió la vida una joven estudiante de la UNAM.
Jorge Mendoza, quien se dedicaba al comercio de frutas y verduras en tianguis de la región y ocasionalmente ayudaba a su madre en la venta de elotes sobre la avenida principal de la colonia Lázaro Cárdenas, perdió a su esposa y a sus dos hijos en el derrumbe.
Fueron desalojadas 130 familias ante el riesgo
Tras la tragedia, alrededor de 130 familias que habitaban en zonas consideradas de alto riesgo por desprendimiento de rocas fueron desalojadas. Sus viviendas estaban distribuidas en cinco polígonos identificados por las autoridades.
Las familias fueron reubicadas en departamentos construidos por el Gobierno de México en la unidad Ampliación San José, frente al Deportivo Caracoles y junto al hospital Ceyla-Caracoles, cuya construcción permanece inconclusa desde hace más de una década.
Sin embargo, a cinco años del desprendimiento, algunas familias han regresado a sus antiguas viviendas y permanecen en la zona bajo su propio riesgo, de acuerdo con personal de Protección Civil Municipal.
En los dos primeros polígonos ya fueron derribadas al menos 30 viviendas, con el objetivo de reducir los riesgos y evitar que se repita una tragedia como la ocurrida el 10 de septiembre de 2021.
Los inmuebles que serán demolidos cuentan con avisos de Protección Civil estatal y municipal, además de las notificaciones correspondientes entregadas a sus propietarios.
Monitoreo permanente
Protección Civil Municipal informó que, con apoyo de geólogos y especialistas en prevención de riesgos, se realizan recorridos a pie en los perímetros del Cerro del Chiquihuite.
Además, mediante el uso de drones se inspeccionan las formaciones rocosas para detectar posibles fisuras y, en caso de identificar alguna condición de riesgo, implementar las medidas preventivas correspondientes.
Cinco años después
En la unidad Ampliación San José, donde fueron construidos los departamentos para las familias desalojadas de las laderas del Cerro del Chiquihuite, algunos beneficiarios aún enfrentan dificultades para adaptarse a su nueva vida.
José y su madre, María Luisa, son algunos de ellos. Cada martes y sábado regresan a la colonia Lázaro Cárdenas para realizar sus compras de víveres, pese a que ahora viven a unos 13 kilómetros de distancia.
Este 10 de septiembre, a cinco años de la tragedia, no se realizaron las misas conmemorativas que se habían llevado a cabo en años anteriores para recordar a las víctimas.
En el sitio donde ocurrió el derrumbe permanece un pequeño nicho construido por Jorge, donde colocó una veladora en memoria de su esposa y sus hijos.
Jorge asegura que suele subir los viernes para recordar a su familia y mantener vivo su recuerdo en el lugar donde perdieron la vida.
kr