Ni los casi 40 grados de sensación térmica, ni el sol a plomo del mediodía lograron derretir la ilusión mundialista de los regiomontanos.
Este jueves, el Parque Fundidora dejó de ser un simple pulmón urbano para transformarse en la sucursal de la pasión tricolor: el Fan Festival abrió sus puertas y Monterrey demostró por qué es una de las sedes más vibrantes de la Copa del Mundo 2026.
Desde las 11:00 horas, cuando se abrieron los accesos peatonales por la avenida Madero y el Puente Verde, una marea de camisetas verdes comenzó a inundar las explanadas del recinto.
Familias completas, grupos de amigos con las caras pintadas y oficinistas que se dieron una "escapada" se congregaron frente a las pantallas gigantes del Escenario Live.
La "tribuna" de pasto explotó en alegría
En las zonas de descanso y sobre el pasto, los miles de asistentes corearon el Himno Nacional con una fuerza que retumbó hasta el Horno 3. Al finalizar el símbolo patrio, un espectáculo con avionetas sorprendió a los presentes.
En punto de las 13:00 horas, el silbatazo inicial del México vs. Sudáfrica paralizó el parque.
Con el primer gol de la escuadra mexicana, la multitud cayó en una completa locura, la lluvia de bebida refrescante no se hizo esperar y el Fundidora se convirtió en una auténtica fiesta.
En el medio tiempo cesó un poco la euforia, mismo momento en que la gente aprovechó para comprar alimentos, bebidas y realizar sus necesidades fisiológicas.
Iniciando la segunda mitad, la pasión volvió a apoderarse del pulmón de Monterrey.
El detonante mayor fue el segundo gol al minuto 67, el cual volvió el Fundidora un manicomio.
Finalizó el encuentro y siguieron los festejos, la gente se mostró feliz tras el primer triunfo de la selección en un partido inaugural de la Copa del Mundo.
Tacos, hidratación y el sabor local
El calor no dio tregua, y los puntos de hidratación gratuita dispuestos por la organización mantuvieron filas constantes, convirtiéndose en el oasis perfecto para rellenar termos y vasos. Sin embargo, el apetito futbolero también se hizo presente.
La zona Food & Soul lució repleta de asistentes combinando la tensión del partido con la gastronomía local.
Desde los clásicos elotes de La Purísima, hasta las filas en los food trucks de tacos, boneless y asado de puerco; el Fan Fest ofreció un auténtico festín.
Una fiesta norteña y mundial
Una vez concluido el compromiso de la Selección Nacional, la catarsis futbolera dará paso a la verdadera fiesta regiomontana.
A las 16:00 horas, los beats de BZARS comenzará a relajar los nervios, preparando el terreno para que la Banda Old Chiles tome el escenario un par de horas más tarde.
Para cuando caiga la noche y el clima dé un ligero respiro, los regios tienen una cita doble: a las 20:00 horas con la transmisión del Corea del Sur contra República Checa, y a las 22:00 horas para desatar el baile y el taconazo con el esperado show en vivo de La Leyenda.
El Regio Fest también convoca a las multitudes
Pero la fiesta no se limitó a los límites del Fundidora. De forma simultánea, el Gobierno de Monterrey activó el "Regio Fest", un espacio alterno diseñado para que los ciudadanos vivieran el debut de la Selección Nacional.
Este recinto también luce abarrotado, demostrando que en la capital de Nuevo León el futbol convoca masas en cualquier punto cardinal.
Con pantallas, activaciones y un ambiente completamente familiar, el Regio Fest captó a cientos de aficionados que prefirieron vivir la tensión del partido en las dinámicas preparadas por el municipio, compartiendo el mismo nerviosismo y los gritos de aliento.
Mundial en Monterrey: La fiesta de algunos y el trabajo de otros
La Copa del Mundo presume que detiene países enteros. Pero basta caminar unas cuadras para descubrir que no es cierto.
A las 13:00 horas de este jueves había dos ciudades ocupando el mismo espacio.
En una, la gente gritaba frente a las parrilla, las pantallas gigantes de un restaurante, levantaba vasos de cerveza y celebraba el partido inaugural de México contra Sudáfrica.
En la otra, un barrendero se esmeraba por limpiar las vacías calles de Monterrey, un repartidor aceleraba para entregar un pedido en su motocicleta y varios albañiles seguían mezclando cemento como cualquier otro jueves.
Las dos ciudades estaban separadas apenas por unas cuantas calles. Escasos metros. Todo en el mismo punto turístico: el Paseo Santa Lucía.
Brian discutía el resultado con sus amigos y la formidable seguridad que otorga un brebaje para conquistar extranjeras. Las suecas, asegura, son a las que brindará con ahínco guía turística.
"Nombre ya ando bien encervezado, pero pues apenas así para hablar con las extranjeras. No entiendo ni una sola palabra pero ya tomado uno se da a entender", ríe el joven que con gallardía pretende conquistar el corazón europeo de alguna dama.
Pero no todos tuvieron el privilegio de tomarse 90 minutos para el deleite de la fiesta deportiva más grande del planeta.
Adrián Herrera es ingeniero e instala cámaras de vigilancia, pero obtiene ingresos similares al repetir alimentos. Por ello, ¿cómo ignorar tan tentadora jornada donde nadie quiere cocinar?.
"Hay necesidad, claro, llevar un pesito más a la casa, por eso nos salimos a repartir comida, se gana muy bien y hoy que todos quieren pedir comida mucho más", afirmó mientras se pone el casco.
Sin embargo, aquella ilusión se fracturó como la alineación de Sudáfrica tras dos tarjetas rojas.
"El problema es que hubo tantos pedidos que durabas 40 minutos para recoger dos pedidos, entonces ni aprovechabas, y peor porque en algunos locales ni siquiera tenían el partido, entonces ni pedidos ni juego", expuso Herrera.
Desde algún departamento cercano bajaban los gritos de una carne asada. El humo del carbón se mezclaba con el aire caliente y el sonido de los cadetazos y por momentos parecía que toda la ciudad estaba celebrando. Pero bastaba mirar unos metros más adelante para encontrar a Adrián Herrera al arrancar su motocicleta.
Este jueves no existía una sola ciudad, sino dos. La que podía detenerse para ver Copa del Mundo y la que seguía trabajando para que las demás pudieran hacerlo.
rga