Para Cecilia Domínguez, el reloj se detuvo a las cinco de la mañana del pasado 17 de junio. A esa hora, como cada jornada, su hijo José Ángel Ramírez Domínguez, de 21 años, cruzó la puerta de su hogar en la colonia Rehilete en Zapopan para dirigirse a su centro de trabajo y hasta el momento no sabe nada de su paradero.
Ese día tenía programado un viaje al municipio de Tapalpa para realizar el flete de una carga de mármol, el oficio con el que sustentaba a su familia. Sin embargo, Ángel nunca llegó a su destino y, desde ese instante, su paradero se convirtió en una dolorosa incógnita.
La alarma se encendió horas más tarde, cuando el empleador del joven se comunicó con la familia para informar que Ángel no se había presentado a laborar ni había reportado contratiempo alguno.
La rutina de un trabajador constante, que solía regresar a casa puntualmente entre seis y siete de la tarde para reunirse con los suyos, se rompió de manera abrupta, dando paso a una angustiosa búsqueda que hoy cumple casi seis semanas sin respuestas.
Sin respuestas ni avances
Tras agotar los intentos por localizarlo por cuenta propia y confirmar que sus líneas telefónicas quedaron fuera de ser vicio, sin señal, llamadas ni recepción de mensajes, Cecilia acudió ante las autoridades para presentar la denuncia formal. No obstante, a pesar de que existe una ficha oficial de búsqueda, los avances en las investigaciones han sido nulos, según relata la propia familia, entorpecidos por la burocracia institucional.
“Yo lo que quiero es encontrar a mi hijo. Tiene ficha de búsqueda, pero no hay nada; ya se preguntó a los amigos, pero nadie sabe nada”, expresa Cecilia con la impotencia reflejada en el rostro.
Quienes conocen a Ángel lo describen como un joven tranquilo, sin enemigos ni problemas con nadie, enfocado en su trabajo y en el cuidado de su pequeño hijo de cinco años, quien hoy pregunta insistentemente por el regreso de su padre.
En la vivienda familiar, el vacío que dejó Ángel pesa cada día más. Cecilia no solo enfrenta la incertidumbre sobre la suerte de su hijo, sino que carga con la responsabilidad de cuidar a tres nietos en medio del dolor.
Nadie sabe si el joven alcanzó a abordar algún transporte público, si subió a un vehículo o qué aconteció en el trayecto hacia su trabajo. Ante el estancamiento de las investigaciones, la madre de Ángel dirigió un llamado directo al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, exigiendo atención humana y directa para los miles de familias que atraviesan por esta pesadilla en la entidad.
MC