La fecundidad en niñas de 10 a 14 años en Hidalgo se redujo 23% en los últimos tres años, al pasar de 1.14 a 0.88 nacimientos por cada mil, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (Conapo). El indicador coloca a la entidad como la segunda con mayor disminución a nivel nacional en este grupo de edad.
La reducción se vincula con acciones implementadas dentro de la Estrategia Hidalguense para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que articula intervenciones en los sectores salud, educativo y gubernamental. Las medidas incluyen capacitación a personal médico, docentes y servidores públicos, así como campañas de información dirigidas a población joven.
“Este avance es resultado del fortalecimiento de la Estrategia Hidalguense para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, que articula esfuerzos entre los sectores salud, educativo y gubernamental”,
informó Josue Jasan Vargas Olmos, encargado de la Secretaría Técnica del Consejo Estatal de Población.
El enfoque de las acciones ha sido ampliar el acceso a información, promover educación sexual integral y fortalecer la atención institucional en prevención. Estas intervenciones buscan incidir en factores de riesgo asociados a embarazos en edades tempranas, considerados un problema de salud pública por sus implicaciones sociales y médicas.
Dijo que:
“a través de capacitaciones, talleres y campañas de sensibilización, se ha involucrado al personal de salud, profesorado y servidores públicos, dotándolos de herramientas para abordar esta problemática de manera integral”.
En paralelo, el estado reporta una razón de mortalidad materna de 14 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos en 2025, por debajo del promedio nacional de 25, lo que refleja diferencias en cobertura y oportunidad de atención en servicios de salud.
A nivel nacional, el embarazo en niñas y adolescentes continúa vinculado a desigualdad, acceso limitado a servicios y brechas en educación. En este contexto, las políticas públicas se enfocan en fortalecer la autonomía, el acceso a derechos y la participación social de mujeres y adolescentes como parte de estrategias de desarrollo.
Persiste en México
La fecundidad en niñas de 10 a 14 años en México muestra una tendencia a la baja, pero el fenómeno continúa presente de forma constante. A nivel nacional, la razón pasó de 1.87 nacimientos por cada mil en 2018 a 1.50 en 2024, una reducción cercana al 20%, de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población.
En términos absolutos, la magnitud se mantiene: en 2025 se registraron 7 mil 887 nacimientos en este grupo de edad, lo que equivale a un promedio de 22 casos diarios. La reducción en tasas no ha eliminado la recurrencia del problema, que sigue manifestándose de forma cotidiana en el país.
El comportamiento territorial no es homogéneo. Mientras entidades como Ciudad de México, Hidalgo y Nuevo León presentan las tasas más bajas en 2025, con niveles por debajo de un nacimiento por cada mil niñas, estados como Chiapas, Guerrero y Oaxaca concentran los valores más altos, superando en algunos casos los tres nacimientos por cada mil.
Esta diferencia implica que en las entidades con mayor rezago la incidencia puede ser hasta cinco veces mayor que en las de menor registro. La concentración en el sur del país refleja condiciones estructurales asociadas a desigualdad, acceso limitado a servicios y contextos de vulnerabilidad persistente.
Aunque la mayoría de los estados muestra una reducción entre 2018 y 2025, el ritmo es desigual. Algunas entidades reportan caídas sostenidas, mientras otras mantienen niveles elevados o avances marginales, lo que evidencia que la disminución no es uniforme ni responde a cambios estructurales en todos los casos.
La fecundidad en este grupo de edad es considerada forzada, al estar vinculada en la mayoría de los casos a violencia sexual. Se concentra principalmente en niñas de 13 y 14 años y tiene efectos directos en abandono escolar, condiciones de pobreza y riesgos médicos durante el embarazo y el parto.
El balance nacional muestra avances en la reducción de tasas, pero no en la erradicación del problema. La persistencia de miles de casos anuales y su concentración territorial mantienen el embarazo infantil como un fenómeno vigente, asociado a factores sociales y de acceso a derechos que no han cambiado al mismo ritmo que los indicadores.