La protesta por la falta de agua en el norte de Querétaro cobró una víctima que nadie tenía en el cálculo: un operador de tráiler que murió atrapado en el bloqueo de la carretera federal 57.
La tarde transcurría con la misma tensión que ha marcado las últimas 24 horas en el tramo Querétaro–San Luis Potosí, cuando el conductor de una pesada unidad comenzó a sentirse mal. Su vehículo permanecía inmóvil, como cientos más, en medio del cierre sostenido por habitantes de la delegación de Santa Rosa Jáuregui, quienes exigen solución al desabasto de agua que afecta al menos a siete comunidades.
De acuerdo con reportes oficiales, el operador sufrió un infarto mientras esperaba que se liberara el paso en la Carretera Federal 57, uno de los corredores logísticos más importantes del país. El congestionamiento —con filas que se extendieron por kilómetros en ambos sentidos— impidió que las unidades de emergencia llegaran a tiempo para brindarle atención.
Ante la imposibilidad de que una ambulancia cruzara el bloqueo, otros transportistas y automovilistas intentaron auxiliarlo. Decidieron trasladarlo en un vehículo particular hacia un hospital cercano, pero el esfuerzo resultó insuficiente: el conductor perdió la vida en el trayecto.
El fallecimiento ocurrió a la altura del Parque Industrial Opción, en territorio de San José de Iturbide, una de las zonas más impactadas por la retención vehicular que se ha prolongado por más de un día. La muerte del trailero introduce un giro trágico en una protesta que, hasta ahora, había tenido como principal efecto la parálisis económica y el colapso vial.
La carretera 57 no solo conecta estados; sostiene buena parte del flujo de mercancías entre el centro y el norte del país. Su cierre ha detenido tráileres, autobuses y automóviles particulares, generando pérdidas económicas y retrasos en cadena.