En el marco del Día Internacional de la Mujer, trabajadoras sexuales en Monterrey alzaron la voz para exigir el reconocimiento y la regulación de su actividad, al considerar que enfrentan estigmatización, falta de certeza jurídica y ausencia de mecanismos de defensa laboral y fiscal.
“La dignidad no la llevamos entre las piernas, la llevamos en el trato que nosotras pedimos, en el consentimiento, en que se pueda hablar justo antes; todas tenemos nuestros límites y una gestión de emociones mucho más compleja que simplemente abrir las piernas”, mencionó Jess Caballero.
Jess Caballero, quien ejerce el trabajo sexual, convocó a sus compañeras a participar en una marcha el próximo 8 de marzo, de 10:00 a 11:00 horas, en la Explanada de los Héroes.
El objetivo, explicó, es solicitar a las autoridades que el trabajo sexual sea reconocido y legislado en Nuevo León, al considerar que actualmente no existe una organización formal que brinde defensoría o acompañamiento a quienes se dedican a esta actividad.
Caballero subrayó la importancia de diferenciar el trabajo sexual de la trata de personas y la prostitución forzada.
“Como trabajo sexual una decide cómo, cuándo, dónde, con quién y bajo qué condiciones ejercer; en la trata y prostitución no pueden elegir y no tienen otras oportunidades laborales ni educativas”.
Asimismo, planteó la necesidad de claridad en materia fiscal.
“Creo que las trabajadoras sexuales no tenemos ningún problema con pagar este impuesto, pero ¿cómo te registras?, ¿como trabajadora independiente?, pero entonces ¿qué deduces?”.
Caballero señaló que ha acudido a diversas zonas vulnerables para informar y organizar a sus compañeras, pese al temor que esto implica.
“Lo que quiero y lo que busco es que el trabajo sexual sea realmente reconocido, que se legisle en torno a los derechos humanos y que se respeten nuestros derechos laborales”.
Su principal demanda es que el trabajo sexual sea reconocido como una actividad informal y posteriormente regulado, garantizando el derecho a la no discriminación y al trabajo digno.
mrg