Si una lagartija pierde la cola, es muy probable que hayas escuchado que "no pasa nada" porque volverá a crecer. Y es cierto que muchas especies tienen la capacidad de regenerarla, pero eso no significa que perderla sea un proceso inofensivo.
En el Día Mundial del Lagarto, que se conmemora cada 14 de agosto, vale la pena conocer qué ocurre realmente cuando estos reptiles se desprenden de la cola y por qué no es buena idea intentar sujetarlos de ahí.
La UNAM señala que esta efeméride busca dar a conocer la importancia de los lagartos y las amenazas que enfrentan, entre ellas el tráfico de fauna. La fecha surgió de manera descentralizada y no existe una persona o institución única reconocida como creadora del Día Mundial del Lagarto.
¿Por qué una lagartija puede desprenderse de la cola?
La capacidad de desprender voluntariamente una parte de la cola se conoce como autotomía caudal y es un mecanismo de defensa que está presente en muchas especies de lagartos.
Cuando el animal se encuentra ante una amenaza, puede desprenderse de una parte de la cola para aumentar sus posibilidades de escapar.
Una revisión científica publicada en Physiological and Biochemical Zoology explica que esta estrategia puede ser muy efectiva frente a los depredadores, aunque también tiene costos para el animal.
La capacidad no es idéntica en todas las especies. Existen diferencias en la facilidad con la que pueden desprenderse de la cola, en la velocidad con la que la regeneran y en las consecuencias que tiene la pérdida.
Por eso, que una lagartija tenga esta capacidad no significa que su cola pueda tomarse como si fuera una parte que puede perder sin consecuencias.
La cola vuelve a crecer, pero no queda igual
Una de las razones por las que se cree que perder la cola no representa un problema es que, después de un tiempo, aparece una nueva.
Sin embargo, la cola regenerada no es una copia exacta de la original.
Una revisión sobre la anatomía y regeneración de la cola de los lagartos, publicada en Physiological and Biochemical Zoology, encontró diferencias importantes entre la estructura original y la regenerada, especialmente en la composición y organización del esqueleto, los músculos y la médula espinal.
Por fuera, la nueva cola puede parecer muy similar a la que perdió el animal, pero internamente presenta diferencias.
La regeneración tampoco ocurre a la misma velocidad en todas las especies. Una revisión publicada en Journal of Developmental Biology analizó información de 56 especies y encontró tasas de regeneración que iban de prácticamente cero hasta 4.3 milímetros por día, dependiendo de factores como la especie, la edad, el sexo, la alimentación, la temperatura y el momento reproductivo.
Regenerar la cola tiene un costo
La cola cumple distintas funciones en los lagartos. Puede intervenir en la locomoción, servir como reserva de energía y tener importancia durante determinadas etapas de su vida.
Cuando la pierde, el animal debe destinar recursos a reconstruir los tejidos.
Un estudio publicado en Comparative Biochemistry and Physiology explica que la autotomía puede comprometer el desempeño locomotor, reducir las reservas energéticas y generar un costo adicional durante la regeneración. Sin embargo, los efectos no son iguales para todas las especies.
De hecho, otra investigación realizada con geckos jóvenes encontró que, bajo condiciones de alimentación abundante, los animales podían compensar buena parte de los costos asociados con la pérdida y regeneración de la cola.
Esto muestra por qué no es correcto afirmar que todas las lagartijas sufren exactamente las mismas consecuencias, pero tampoco que perder la cola sea algo completamente gratuito para ellas.
¿Qué pasa si una lagartija pierde la cola?
La pérdida puede afectar al animal de distintas maneras dependiendo de la especie y de las condiciones en las que ocurrió la autotomía.
Un estudio realizado durante siete años con una población silvestre de lagartos encontró que los individuos que habían perdido la cola tenían una menor supervivencia durante el periodo inmediatamente posterior a la autotomía. El efecto fue particularmente marcado en los machos durante la temporada reproductiva.
Los investigadores observaron además que la supervivencia mejoraba conforme la cola se regeneraba.
Esto permite entender la diferencia entre dos afirmaciones que pueden parecer contradictorias: sí, algunas lagartijas pueden regenerar la cola; pero eso no significa que perderla no tenga consecuencias.
Por qué no debes agarrar una lagartija de la cola
La autotomía es una estrategia que el animal utiliza para escapar de una amenaza. No es un mecanismo pensado para que los humanos puedan manipularlo sin consecuencias.
Por eso, si encuentras una lagartija, lo mejor es observarla sin intentar atraparla por la cola. Si es necesario moverla, debe evitarse sujetarla de esa parte del cuerpo.
En este Día Mundial del Lagarto, conocer cómo funciona la regeneración de la cola también permite entender que detrás de una de las habilidades más sorprendentes de estos reptiles existe un mecanismo de supervivencia que implica un costo.
Que vuelva a crecer no significa que no le importe perderla.
JCM