Este viernes 2 de octubre se celebra el Día Mundial de la Sonrisa, una fecha que podría parecer dedicada simplemente a recordar los beneficios de sonreír.
Sin embargo, su origen está relacionado con una imagen que probablemente has visto miles de veces: la clásica carita amarilla conocida como ‘smiley face’. ¿Quién la creó y cómo terminó dando nombre a una celebración mundial?
La historia comienza en 1963, en Worcester, Massachusetts, cuando el diseñador gráfico estadounidense Harvey Ball recibió un encargo de la compañía de seguros State Mutual Life Assurance Company. La empresa buscaba una imagen que ayudara a mejorar el ánimo de sus empleados después de una serie de cambios internos.
Ball creó entonces un rostro amarillo con dos ojos negros y una sonrisa curva. De acuerdo con la Harvey Ball World Smile Foundation, el diseño original fue realizado en diciembre de aquel año.
El ‘smiley face’ que se volvió un símbolo
La imagen comenzó a utilizarse en botones, carteles y otros materiales de la compañía. Su diseño era extremadamente sencillo, pero rápidamente llamó la atención y comenzó a reproducirse fuera de aquella campaña.
El Smithsonian explica que Ball terminó su diseño en aproximadamente 10 minutos y recibió 45 dólares por el trabajo. Ni el diseñador ni la compañía de seguros registraron originalmente la imagen como marca, lo que contribuyó a que posteriormente aparecieran numerosas versiones y usos comerciales del famoso rostro.
Con el paso de los años, el 'smiley face' dejó de estar vinculado exclusivamente con aquella empresa y se convirtió en un símbolo asociado con la alegría, el optimismo y los buenos deseos.
Pero para Harvey Ball la historia no terminó con la popularización de su creación.
¿Por qué existe el Día Mundial de la Sonrisa?
En 1999, Ball impulsó el World Smile Day, conocido en español como Día Mundial de la Sonrisa. La fecha se estableció para celebrarse cada año durante el primer viernes de octubre.
Por esa razón, en 2026 la celebración corresponde al viernes 2 de octubre.
La intención de Ball no era únicamente homenajear a la carita amarilla que había diseñado décadas atrás. La jornada fue concebida alrededor de una idea concreta: realizar actos de bondad y ayudar a que otras personas sonrían.
La Harvey Ball World Smile Foundation mantiene como lema de la celebración “Do an act of kindness. Help one person smile!”, una invitación a realizar al menos una acción positiva que tenga un impacto en otra persona.
Harvey Ball murió en 2001, pero su creación continuó formando parte de la cultura popular. Hoy, el rostro amarillo aparece en productos, publicidad, mensajes digitales y distintas formas de comunicación.
Así, una imagen creada en apenas unos minutos para levantar el ánimo de unos empleados terminó convirtiéndose en uno de los símbolos gráficos más reconocibles del mundo y en el origen de una fecha que cada año invita a poner la sonrisa en el centro.
JCM