El cielo de la capital, las calles del Centro Histórico y el Zócalo se convirtieron en el escenario de las fuerzas armadas para mostrar el equipo tecnológico con el que combaten al crimen y protegen a la ciudadanía.
El desfile cívico-militar por los 216 años de la Independencia reunió a miles de elementos del Ejército, Fuerza Aérea, Marina y Guardia Nacional, pero también permitió exhibir nuevos equipos, vehículos y sistemas tecnológicos utilizados para fortalecer las tareas de vigilancia, reconocimiento, movilidad y atención de situaciones de riesgo.
Entre las nuevas capacidades, destacó la incorporación de sistemas no tripulados, como los drones tácticos y el robot cuadrúpedo Xólotl, diseñado para apoyar las labores de reconocimiento y neutralización de artefactos explosivos.
Xólotl puede ser operado a distancia y cuenta con sistemas de observación y herramientas para manipular objetos en zonas consideradas de riesgo, con el propósito de disminuir la exposición del personal especializado.
También se mostró un enjambre de drones utilizado para tareas de inteligencia, vigilancia, exploración y recopilación de información en tiempo real.
En tierra desfilaron unidades como el Cimarrón, vehículo táctico blindado desarrollado con tecnología mexicana, así como los Holkan, automotores FG de 9.5 toneladas de nueva adquisición y con carrocería nacional, destinados al transporte de personal, equipo y abastecimiento en zonas adversas.
Resaltó también una motoniveladora blindada, utilizada para apoyar trabajos relacionados con la localización y desactivación de minas y artefactos explosivos.
En materia de artillería destacó el M2A1, cañón de 105 milímetros con capacidad para disparar a distancias de hasta 11 kilómetros.
Cuando los aviones surcaron el cielo, en tierra avanzaron vehículos tácticos, unidades especializadas, binomios caninos y sistemas desarrollados para diferentes misiones.
El secretario de Marina, Raymundo Morales, habló sobre el papel que debe desempeñar la tecnología dentro de las fuerzas armadas, pero dejó claro que esta no sustituye al elemento humano.
“La tecnología puede transformar nuestros medios y ampliar nuestras capacidades, pero nada de ello tiene sentido si detrás no existe lo esencial: la decisión humana”.
Mientras, a 10 mil pies de altura, MILENIO viajó a bordo de un caza C92 que trazó una ruta que consistía, básicamente, en salir de la Base Aérea de Santa Lucía, en Estado de México, rodear en varias ocasiones Ciudad Universitaria, en la capital, y cruzar por encima de la plancha del Zócalo en medio de humo verde, blanco y rojo.
Toque de levante
Bajo el frío y la oscuridad de la madrugada, el toque de levante resonó en las instalaciones del Cuarto Batallón de Servicios Especiales de la Policía Militar, en el Campo Militar 1-A. El sonido marcó el inicio de las actividades previas al desfile.
Alrededor de las 2:30 de la mañana, las luces se encendieron y las mujeres que conforman esta unidad de la Secretaría de la Defensa Nacional despertaron y comenzaron sus actividades. Tendieron sus camas y se prepararon para salir y marchar sobre la plancha del Zócalo frente a la Presidenta.
“Vamos a darlo todo en el desfile para que el pueblo de México lo disfrute”, recalcó Citlalli Gómez Aguilar, cabo policía militar.
En las mismas instalaciones del Campo Militar 1-A, en la explanada Damián Carmona, la Banda de Guerra Monumental, encargada de marcar el paso al personal que desfila, llevó a cabo la última práctica antes de su participación.
Al mismo tiempo, cientos de soldados marchaban frente a la banda para comenzar su camino hacia el Metro Cuatro Caminos.
El recorrido no es corto. Desde su salida, los elementos de la Defensa realizaron una especie de desfile previo.
Durante el trayecto, los habitantes lanzaban porras y gritos de aliento para los militares. Algunos niños, también uniformados, se acercaban y saludaban con firmeza a los soldados.
Ya en los vagones del Metro, los soldados descansaron, conversaron y aguardaron la llegada a la estación Pino Suárez, donde se concentraron antes de dirigirse al punto de encuentro: el Zócalo.
Con información de: Diego González
y Ángel Hernández