Familiares de pacientes del Hospital General son extorsionadas por personas en situación de calle

La falta de albergues obliga a decenas de familiares a pernoctar en la vía pública, exponiéndose a extorsiones, inseguridad y precariedad mientras esperan noticias médicas.

La falta de espacios adecuados no solo implica incomodidad, sino riesgos. | Especial
Ciudad de México. /

Las carencias del sistema de salud no terminan en la puerta de los hospitales. Afuera, en las banquetas, bajo rejillas o improvisados campamentos, decenas de familias viven otra crisis: la de esperar noticias de sus pacientes sin un lugar seguro donde quedarse.

En distintos hospitales públicos del país, la escena se repite: familiares que duermen en la calle durante días o incluso meses. En Ciudad de México, el Hospital General es uno de los casos más visibles.

Jazmín y su familia, originarios de Chalco, llevan un mes durmiendo sobre una rejilla del Metro Hospital General. Su paciente está grave. Ir y venir todos los días es insostenible económicamente, y las llamadas del hospital suelen llegar de madrugada.

“Tenemos que estar aquí. Donde vivimos no hay transporte a esas horas”, cuenta.

Debajo de esa rejilla hay una caída de casi 10 metros. Aun así, se resguardan ahí del calor o la lluvia. No son los únicos: desde noviembre, otro hombre permanece en el mismo sitio mientras su familiar continúa hospitalizado.

Dormir afuera también cuesta

La falta de espacios adecuados no solo implica incomodidad, sino riesgos. El 6 de abril, afuera del Hospital del IMSS en Tecámac, un hombre atropelló a 18 personas que esperaban noticias de un familiar. No había una zona segura para resguardarse.

Pero en la capital, el problema va más allá del abandono institucional. Para muchas familias, lo más difícil no es dormir en la calle, sino el acoso constante.

Personas en situación de calle exigen pagos de hasta 100 pesos como “derecho de piso”. Quienes no pagan pueden ser agredidos mientras duermen. También se reporta que acaparan alimentos que asociaciones civiles y vecinos reparten durante el día.

“Pasa mucha gente drogándose y tenemos que cuidarnos como podemos”, relata otra familiar, que resguarda entre sus pertenencias cobijas, ropa y pañales para su hijo.

A esto se suman gastos que no siempre se contemplan: usar una regadera puede costar hasta 40 pesos, un lujo cuando los recursos ya están comprometidos en traslados, comida y medicamentos.

Alternativas insuficientes

Los albergues de hospitales públicos no alcanzan. Suelen admitir solo a un familiar por paciente y dan prioridad a quienes vienen de otros estados, dejando fuera a muchos que, aun viviendo en zonas cercanas, no pueden costear traslados diarios.

Ante ese vacío, han surgido opciones privadas. A una cuadra del Hospital General, Casa Esperanza ofrece cama, baño y regadera en un espacio de 45 metros cuadrados.

El costo va de 200 a 250 pesos por noche. Cuenta con ocho camas matrimoniales y cinco individuales. La demanda es tal que muchas familias reservan con anticipación para no quedarse en la calle.

Sin embargo, para quienes no pueden pagar, la única opción sigue siendo el pavimento.


  • Milenio Digital
  • digital@milenio.com
  • Noticias, análisis, opinión, cultura, deportes y entretenimiento en México y el mundo.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite