• La fe no desaparece, pero cambia: México sigue siendo católico, pero cada vez menos practicante

Incluso en Jalisco, un estado tradicionalmente católico, la práctica de la religión ha disminuido entre sus habitantes.

Usi Toledo
Guadalajara /

Aunque la religión católica continúa siendo predominante en México y particularmente en Jalisco, especialistas advirtieron una transformación profunda en la forma en que las nuevas generaciones se relacionan con la fe, así como una disminución sostenida tanto en el número de creyentes como en la práctica religiosa en la última década.

El doctor Fabián Acosta Rico, profesor investigador del Departamento de Filosofía de la Universidad de Guadalajara y miembro fundador del Centro de Estudios de Religión y Sociedad, explicó a MILENIO que, si bien el catolicismo sigue siendo mayoritario en el país, los datos reflejan una tendencia a la baja que no puede ignorarse.

“El censo de 2010 arrojaba que 82.7 por ciento de los mexicanos se reconocían o se llamaban a sí mismos católicos. Ya para el censo de 2020, este porcentaje bajó a 77.7 por ciento. Estamos hablando que en el lapso de 10 años hubo una merma de un 5 por ciento”, detalló en entrevista en el contexto de la Semana Santa 2026.

A pesar de este descenso, México continúa siendo una potencia mundial en número de fieles, con cerca de 98 millones de católicos, lo que lo posiciona como el segundo país con mayor población católica, solo por debajo de Brasil. 

Este dato, señaló el especialista, refleja que, más allá de la disminución, la religión sigue teniendo un peso estructural en la sociedad mexicana, tanto en lo cultural como en lo simbólico.

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Jalisco, por encima de la media nacional

Con esto, Jalisco se mantiene por encima de la media nacional. Según Acosta Rico, alrededor del 89.2 por ciento de la población del estado se reconoce como católica, lo que equivale a aproximadamente 7.8 millones de personas, consolidándolo como uno de los sitios más importantes del catolicismo en el país y una de las regiones donde la tradición religiosa sigue teniendo mayor arraigo en la vida cotidiana.

Sin embargo, el académico advirtió que el fenómeno religioso no es uniforme a nivel global. Mientras en América Latina se observa una disminución del catolicismo frente al crecimiento de iglesias evangélicas, pentecostales y bautistas, en países como Estados Unidos, Inglaterra y Francia se registra un fenómeno inverso, con un resurgimiento de la fe católica entre sectores jóvenes.

“El centennial, que de alguna manera volteó a ver a la generación anterior, la vio confundida, brincando de una creencia a otra, dijo: yo no los voy a imitar. Entonces, ellos están buscando una creencia más sólida, un dogma más firme que les dé estructura emocional y mental. Y entonces, te digo, curiosamente, en Inglaterra, en Estados Unidos, hay un resurgimiento muy importante”.

Jóvenes y búsqueda de certidumbre

Este retorno a la religión, explicó, responde a una necesidad de certidumbre en un contexto social marcado por la sobreinformación y la fragmentación de identidades. De manera particular, destacó que este fenómeno se presenta con mayor fuerza entre hombres jóvenes, lo que rompe con estereotipos históricos sobre la práctica religiosa.

“Curiosamente, la nota también antropológica es que son principalmente varones”.

En contraste, en América Latina predomina lo que denominó un “escepticismo pragmático”, donde muchos jóvenes se asumen como católicos por herencia cultural, pero sin una práctica activa ni un compromiso profundo con los valores religiosos.

“Se confiesa, se dice católico porque fue bautizado, porque los papás lo llevan a misa muchas veces de manera forzada, pero en realidad no sigue los valores y se asume como una persona laica, secularizada”.

Menor asistencia y efectos de la pandemia

Este distanciamiento también se refleja en la disminución de la asistencia a templos, una tendencia que se acentuó tras la pandemia de COVID-19 y que no ha logrado recuperarse completamente, incluso con la reactivación de actividades presenciales.

A este panorama se suma una crisis en las vocaciones religiosas. Actualmente, en México hay aproximadamente 17 mil 400 sacerdotes para atender a la población católica, lo que equivale a un ministro por cada 5 mil 600 fieles. Aunque existen entre 5 mil 800 y 6 mil seminaristas en formación en alrededor de 145 seminarios, se registra una alta deserción, especialmente en etapas tempranas de formación.

El especialista explicó que muchos jóvenes abandonan el seminario antes de concluir sus estudios, especialmente en el seminario menor, donde cursan secundaria y preparatoria, lo que reduce significativamente el número de futuros sacerdotes y complica la atención en distintas regiones del país.

Fabián Acosta Rico, profesor investigador del Departamento de Filosofía de la UdeG, explica la actualidad de la fe en México (Foto: Cortesía)

Adaptación a una sociedad plural

Además, destacó que el catolicismo contemporáneo enfrenta el reto de adaptarse a una sociedad cada vez más plural, donde conviven distintas creencias, posturas ideológicas y formas de entender la espiritualidad, lo que también influye en la manera en que las personas se vinculan con la religión.

En el ámbito cultural, Acosta Rico señaló que las tradiciones religiosas han cambiado de manera significativa, especialmente durante celebraciones como la Semana Santa, que en el pasado implicaban una participación social mucho más amplia.

“Cuando yo tenía mis 14, 18 años, prácticamente la ciudad se paralizaba. Había un ‘tugurio’ llamado El Blanquitas, de Tito Mena; daban espectáculos de burlesque. Aun esos tugurios en Semana Santa respetaban… las carnicerías, las taquerías, nada abría. Las televisoras te pasaban ‘El Mártir del Calvario’, prohibido escuchar música de ambiente; era una semana realmente de recogimiento”.

Actualmente, estas prácticas han perdido fuerza frente a nuevas dinámicas sociales, el turismo, el entretenimiento y el ritmo acelerado de la vida urbana, lo que ha transformado el significado de estas fechas para una parte importante de la población.

Religión como eje cultural y social

No obstante, el especialista subrayó que, más allá de la práctica religiosa, el cristianismo sigue teniendo una influencia profunda en la construcción de valores sociales, culturales y políticos, incluyendo conceptos fundamentales como la dignidad humana, la igualdad y los derechos.

En ese sentido, consideró que, más que desaparecer, la religión está atravesando un proceso de transformación, en el que conviven la tradición, la identidad cultural y nuevas formas de espiritualidad más individuales.

Finalmente, hizo un llamado a que, durante la Semana Santa, las personas creyentes vivan su fe con convicción, mientras que quienes no lo son puedan acercarse a estas expresiones como parte del patrimonio cultural e histórico de la sociedad.

JVO​

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