Jennifer González, directora del Festival de la Cerveza de Tlaquepaque, encabeza los preparativos de la novena edición de un encuentro que ha transformado la percepción de la bebida artesanal en la región.
Lo que comenzó como un proyecto pequeño entre apasionados de la cultura cervecera bajo el Colectivo Beer Culture, hoy se consolida como un pilar de la economía local y el entretenimiento familiar en Jalisco. El evento se llevará a cabo en la Plaza de las Ciudades Hermanas, ubicada estratégicamente en el Boulevard Marcelino García Barragán.
Una tradición que impulsa la economía local
El corazón del festival reside en su capacidad para reunir a más de 20 marcas de cerveza artesanal, pero su alcance va más allá del lúpulo. El espacio integra una robusta área de emprendimiento donde artesanos locales ofrecen productos que van desde cremas, jabones y velas, hasta bebidas ancestrales como la Conbucha y la Lechuguilla. Este enfoque busca generar un flujo económico que beneficie directamente a los productores del estado.
"El impulso del festival o lo que tratamos de hacer con el festival es fomentar el consumo, el movimiento este artesanal, ¿no? En todos los segmentos", señaló Jennifer.
Experiencias más allá de la cerveza
Para esta edición, la oferta de actividades se diversifica con talleres de serigrafía, donde los asistentes pueden imprimir sus propias prendas con diseños exclusivos de la novena edición. Además, se han programado catas especializadas que incluyen procesos de elaboración y maridajes poco convencionales para educar el paladar de los visitantes.
"Va a haber catas maridaje con chocolate, con distintos estilos de cerveza para que puedan hacer como ese match entre la cerveza y el chocolate", dijo.
Un evento familiar con enfoque social
A diferencia de otros eventos de su tipo, este festival mantiene un ambiente estrictamente familiar, incluyendo un área infantil con trampolines, juegos didácticos y decoración de pasteles. Sin embargo, su rasgo más distintivo es su naturaleza altruista: el acceso se otorga mediante la donación de productos no perecederos que serán entregados al DIF municipal de Tlaquepaque.
"Al recabar los alimentos no perecederos, bueno, estamos aportando a un granito a la sociedad, ¿no?, para ayudar a aquellas personas que tienen este están en una situación vulnerable", compartió.
Superando retos y cambios de temporada
A lo largo de casi una década, el festival ha evolucionado tras enfrentar desafíos logísticos y climáticos. Uno de los cambios más significativos para esta edición es el ajuste de fechas al 28 de febrero y 1 de marzo, con el fin de evitar las complicaciones que históricamente causaban las lluvias en ediciones anteriores,. Con una expectativa de asistencia que busca superar las 8,000 personas registradas el año pasado, la organización se mantiene en una mejora continua.
"Hemos tenido que aprender sobre la marcha y mejorar sobre la marcha siempre para tratar de darles un evento de calidad", dijo.
Música y gastronomía en un solo lugar
La experiencia se completa con una oferta gastronómica de hasta 20 expositores que ofrecen desde comida alemana y asados hasta antojitos tradicionales y refrescos artesanales. La jornada, que se extiende de las 12:00 a las 00:00 horas, estará amenizada por bandas locales, reforzando el apoyo a la escena artística de la comunidad,
"Recuerden que somos un evento con causa, hay que llevar cinco o más productos no perecederos. Este y pues que tenemos área infantil, área gastronómica", culminó.
SG