Las granizadas no siempre dan margen de reacción. En cuestión de minutos, el cielo se cierra, la visibilidad cae y el impacto del hielo puede provocar desde vidrios rotos hasta accidentes en la vía pública.
Ante este escenario, la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México ha insistido en que la diferencia entre un susto y una emergencia mayor suele estar en la preparación y en cómo se actúa en el momento clave.
Más allá de lo espectacular del fenómeno, el granizo implica riesgos concretos para viviendas, vehículos y personas. Por eso, conocer medidas básicas antes, durante y después de una tormenta de este tipo no es opcional: es una forma de reducir daños y evitar situaciones que pueden escalar rápidamente.
Antes de la granizada: prevenir es clave
La prevención comienza incluso antes de que caiga la primera piedra de hielo. En temporada de lluvias, las autoridades recomiendan revisar el entorno inmediato y corregir posibles puntos de riesgo.
Asegurar objetos sueltos —como macetas o láminas— evita que el viento los convierta en proyectiles. También es fundamental mantener limpias coladeras y desagües, ya que el granizo puede acumularse y provocar encharcamientos severos.
Además, revisar techos, ventanas y estructuras vulnerables puede hacer la diferencia cuando el impacto del granizo es constante. Si hay posibilidad, resguardar el automóvil o cubrirlo reduce daños que suelen ser costosos.
Durante la caída de granizo: resguardarse y evitar riesgos
Cuando la granizada ya está en curso, el margen de acción se reduce y lo más importante es protegerse. La recomendación principal es clara: buscar refugio bajo una estructura firme y evitar permanecer en exteriores.
Espacios abiertos, árboles o estructuras frágiles representan un riesgo, ya sea por la caída de ramas o por el impacto directo del granizo. En caso de ir conduciendo, lo más seguro es disminuir la velocidad y, si las condiciones lo permiten, detenerse en un lugar protegido.
En este punto, mantenerse informado a través de canales oficiales también es clave, ya que las condiciones pueden cambiar rápidamente.
Después de la granizada: cuidado con los riesgos invisibles
Aunque la tormenta termine, el peligro no desaparece de inmediato. Los daños estructurales, cables caídos o zonas inundadas pueden representar un riesgo incluso mayor si no se detectan a tiempo.
Por ello, se recomienda evitar el contacto con instalaciones eléctricas afectadas, revisar techos, vidrios y estructuras, y verificar el estado del vehículo antes de utilizarlo nuevamente. En caso de afectaciones, reportarlas a las autoridades permite una atención más rápida y evita incidentes adicionales.
Las granizadas forman parte de la temporada de lluvias, pero sus efectos pueden minimizarse con información y acciones oportunas. Estar preparado no solo protege bienes materiales: también puede marcar la diferencia en la seguridad de las personas.
JCM