A siete meses de la emergencia provocada por la vaguada monzónica que impactó comunidades de la Sierra y la región Otomí-Tepehua, autoridades de Hidalgo confirmaron que cuatro terrenos han sido avalados para avanzar en el proceso de reubicación de familias damnificadas, debido a que cuentan con condiciones de seguridad y certeza jurídica mediante título de propiedad.
La Subsecretaría de Protección Civil y Gestión de Riesgos estatal informó que, tras una serie de análisis técnicos y geológicos, seis de los diez predios revisados fueron descartados por representar riesgos para el desarrollo de asentamientos humanos.
Los estudios se realizaron en municipios como Tianguistengo, Tenango de Doria, Huehuetla, San Bartolo Tutotepec y Xochicoatlán, donde especialistas evaluaron aspectos relacionados con estabilidad del terreno, riesgos de deslaves y condiciones naturales que pudieran poner en peligro a las familias que serían trasladadas.
De acuerdo con los dictámenes emitidos por la dependencia, los cuatro terrenos aprobados destacan no solo por cumplir con los requisitos de seguridad, sino también por contar con título legal, factor considerado clave para agilizar cualquier proyecto de vivienda y evitar conflictos posteriores sobre la tenencia de la tierra.
El subsecretario Román Bernal Díaz explicó que dentro de los criterios analizados se incluyeron la presencia de laderas inestables, cercanía con cauces o cuerpos de agua, así como posibles fracturas geológicas que pudieran comprometer futuras construcciones.
Asimismo, se determinó que algunos de los predios rechazados requerían inversiones elevadas para obras de estabilización y adecuación, situación que influyó en la decisión final de las autoridades técnicas.
Mientras continúan las gestiones para concretar los proyectos habitacionales, el gobierno estatal mantiene abiertos los trabajos de evaluación y planeación para garantizar que las familias afectadas puedan ser reubicadas en zonas seguras y con certeza patrimonial.
La vaguada monzónica del 10 de octubre pasado dejó en Hidalgo 23 muertos y se mantiene la búsqueda de ocho personas, además de afectacciones en más de 200 comunidades, 3 mil viviendas inhabitables, así como centros de salud, escuelas, carreteras y puentes vehiculares colapsados.