La restauración de libros se ha convertido en una manera de conservar historias y prolongar la vida de esos recipientes de conocimiento.
Ricardo Price, restaurador e integrante del Trueque de Libros en San Pedro de Pinta, comenzó a reparar ejemplares al notar que muchos llegaban dañados y terminaban descartados. Su objetivo es claro: evitar que obras valiosas se pierdan.
“Es lo que yo quiero proyectar, que cualquiera puede reconstruir un libro si se da la tarea de aprender cómo y lo practica, pero es muy satisfactorio poder reconstruir algo que fue muy valioso para alguien y le estás dando una segunda vida para ti y para alguien más”, señaló Price.
Sin formación profesional, pero con dedicación y estudio, Price aprendió técnicas básicas de encuadernación para devolverles la funcionalidad a los libros y mantenerlos en buen estado.
“Tú puedes usar productos profesionales o semiprofesionales para restaurar los libros, como pegamento de PVC o papel de lino, que sirve para pegar las orillitas, o si no quieres gastar, siempre hay algo en tu casa que puedes usar, como resistol, cinta masking tape”, explicó.
El proceso puede tomar 15 minutos o varias horas, según el estado del ejemplar. Reparar un libro de pasta blanda implica pegar, prensar y dejar secar. En casos más complejos, incluso se reconstruyen portadas completas.
Para Price, lo más importante no es la técnica, sino la paciencia, ya que restaurar un libro es devolverle su función y su historia, y una vez recuperado, representa una segunda vida y la posibilidad de que alguien más lo lea.
nrm