Lo que inició observando tejidos a través de un microscopio terminó convirtiéndose en una forma de observar el mundo. Julio Salas encontró en la fotografía una manera de conectar con esos pequeños instantes que muchas veces pasan desapercibidos.
“Con la imagen fotográfica que he guardado a través de los años puedo decir: esto es algo bueno, esto es algo malo… Creo que ese fue mi nacimiento como fotógrafo”, relató.
Para Julio, las fotografías más especiales son aquellas donde las personas no posan, sino que simplemente viven el momento.
“Estaban viendo algo infinito, estaban sintiendo algo… y yo lo pude captar”, comentó.
Sus viajes por lugares como Marruecos, La India y comunidades indígenas en México también transformaron su manera de entender este arte, especialmente al conocer culturas que consideran que una fotografía puede “robar el alma”.
“Si tú vas con los grupos culturales, si te vas a lo que es Chiapas y tomas fotografía de los, o si te vas a la India o a partes como África, a veces te piden un dólar, pero pasa que hay grupos étnicos que dicen: 'Me das un dólar por la fotografía, porque yo iré a tomar un refresco para recuperar mi alma, y eso lo hacen los chamulas”, platicó.
Una de las imágenes más significativas para él fue tomada en Bután, durante un cumpleaños que decidió pasar completamente solo. Ahí capturó a un padre cargando a su hijo en la espalda, una escena que lo hizo recordar su propia experiencia como papá de tres hijos.
“Ese día era mi cumpleaños… aquí es lo importante. La paternidad para mí es básica y es muy importante, y es mi forma de ser. Soy un papá de tres hijos que son mi adoración y Dios lo sabe. Yo soy un papá extremadamente expresivo. Entonces, cuando veo esa imagen y la empiezo a ver en la cámara, me movió demasiado, y es la foto que más me ha hecho llorar en toda mi historia”, compartió.
Actualmente, el fotógrafo prepara su cuarta exposición titulada “Inocencia”, inspirada en la pureza de los animales y las emociones humanas en distintos escenarios africanos.
Para Julio Salas, una fotografía no solo conserva un momento, también guarda emociones capaces de seguir tocando el corazón con el paso del tiempo.
ecl