Con 85 años de edad, Doña Luz María Ramírez Muñoz vive una etapa complicada de su vida a causa de problemas de movilidad derivados de múltiples caídas.
Desde marzo del año pasado, una fuerte caída en su domicilio le provocó una fractura en el brazo que obligó a una intervención quirúrgica en la que le colocaron 4 clavos. Con el paso del tiempo, los médicos detectaron que parte de ese material quedó mal posicionado, lo que le impide mover correctamente la extremidad y le genera dolor constante.
“Me caí… puras caídas que son aquí. Traigo clavos, cuatro… y me van a operar otra vez para sacarlos”, relató la propia Luz María durante una entrevista, en la que también reconoció que recientemente volvió a sufrir otro accidente dentro de su vivienda. Debido a su edad y a que padece diabetes, las caídas se han vuelto recurrentes, situación que mantiene en alerta a su familia.
Su hija, Mari Chávez, de 58 años, es quien la cuida todos los días. Ambas viven solas y dependen únicamente del trabajo de Mari, quien se dedica al comercio ambulante vendiendo ropa de segunda mano en la zona de la Placita de las Joyas. Con ese ingreso sostienen sus gastos médicos, alimentación y vivienda.
“Nomás estamos aquí las dos, ya todos agarraron su rumbo”, comentó la señora Luz María, al explicar que sus otros hijos ya no viven con ellas. La hija también enfrenta problemas de salud, pues padece diabetes, pero aun así se encarga de acompañar a su madre a consultas, terapias y revisiones médicas.
De acuerdo con la familia, en marzo de 2026 doña Luz María será sometida a una nueva cirugía para retirar y corregir la colocación de los clavos, con la esperanza de recuperar parte de la movilidad del brazo y mejorar su calidad de vida. Mientras tanto, madre e hija continúan enfrentando juntas una rutina marcada por el esfuerzo, la fragilidad física y la necesidad de salir cada día a trabajar para poder subsistir.