Una madre de familia relató una situación que describe como "muy desagradable", luego de que sufriera presunta discriminación hacia su hijo con autismo en un cine del municipio de Guadalupe, Nuevo León.
El testimonio compartido a través de un grupo de Facebook, ha encendido la conversación en cuanto a la inclusión en espacios públicos.
Los hechos se dieron en el establecimiento Cinemás Molinete, ubicado en la plaza comercial con el nombre ya mencionado.
Según el relato, el menor, con 12 años de edad, presentó una crisis de llanto tras negársele la compra de una golosina.
Por consideración a los demás espectadores, la madre, de nombre Frida, optó por salir de la sala de proyección y permanecer en el pasillo hasta que el niño recuperara la calma.
Intentan desalojar a madre e hijo del cine
Frida señala que, estando en el área común de acceso a las salas, un empleado se acercó para indicarle que, si el menor continuaba llorando, tendrían que abandonar el cine.
A pesar de que la madre recalcó que se encontraban fuera de la sala para no molestar, el trabajador insistió en que debían "evacuar".
“Le pregunté si alguien se había quejado y me dijo que no. Y aún así insistía en que tenía que evacuar. Después de discutir un rato, empecé a grabar y en ese momento cambió su actitud y se disculpó”, explicó la madre en su publicación.
Hernández enfatizó que se sintió vulnerable y cuestionó la falta de protocolos para atender a personas con discapacidad o condiciones neurodivergentes, señalando que la situación escaló innecesariamente.
Cliente de cine respalda a mujer y pide que ingrese a la sala
Según el testimonio de Frida, un hombre que pasaba por el pasillo para entrar a la misma función escuchó la forma en que el empleado le exigía que se retirara.
Momentos después, este mismo asistente salió de la sala específicamente para buscarla y alentarla a no dejarse amedrentar.
“Se mete a la sala y al rato sale nuevamente para preguntarme por qué no ingresaba... que entrara, que no era justo lo que estaban haciendo y que si el empleado volvía a molestar, él me iba a apoyar”, relató Hernández en su publicación.
Este gesto de solidaridad fue clave para que la madre no se sintiera completamente desamparada ante la situación.
Al finalizar la película, Frida agradeció personalmente al hombre por haberla hecho sentir respaldada en un momento que describió como "horrible".
Reacción dividida de la comunidad
La publicación en Facebook, que rápidamente sumó cientos de reacciones, puso sobre la mesa la necesidad de que los establecimientos de servicio al público capaciten a sus empleados en temas de sensibilización.
Varios comentarios resaltaron la paradoja de que el cine se encuentra cerca del CEDAP (Centro de Educación y Desarrollo de Autismo), institución que frecuentemente utiliza esas mismas instalaciones para actividades de concientización.
"¿Y sabes que es lo doble moral de ese lugar? Que a unos cuantos pasos está el CEDAP y que crees ahí rentan una sala de cine para dar pláticas y talleres de concientización sobre el autismo y los trastornos neurodivergentes, irónico", comentó un participante anónimo.
"Deberían de estar capacitados para recibir a gente con diferentes condiciones, hubiera ayudado el que dijeras la condición para ver si así tenían algo de empatía", sugirió Pamela.
"Demanda en derechos humanos, es discriminación. Cuando pasan ese tipo de situaciones obligan a las empresas a capacitar a su personal sobre el autismo", indicó una usuaria.
Al mismo tiempo que algunos usuarios defendieron el cumplimiento de los reglamentos de orden en la plaza.
"Eso no fue discriminación, eso fue poner orden. Y si tu ya sabes que tu hijo entra en crisis cuando no le das algo, pues mejor cuando salgas ve preparada económicamente para que le compres lo que el quiere", opina un miembro del grupo.
"En los cines tienen reglamentos, aparte la gente va a disfrutar del cine no van a escuchar a un niño llorar porque su mamá no le quiso comprar un ICEE", explica un anónimo.
"¿O sea que porque un niño es AUTISTA ya las demás personas tienen que aguantar el llanto y las rabietas del niño? Quieran o no es muy molesto estar escuchando a un niño todo alterado y más cuando estás de paseo", comentó un usuario.
Frida Hernández aclaró que su intención al compartir su historia no es otra más que pedir un trato digno:
"Esto no se trata solo de que mi hijo tenga autismo. Esto le puede pasar a cualquier mamá, porque son niños. Solo pido empatía", puntualizó Frida para finalizar.
Este caso se suma a la lista de señalamientos ciudadanos que buscan visibilizar los retos que enfrentan las familias neurodivergentes al intentar acceder a servicios de entretenimiento en la entidad.
rga