En tiempos en que la educación superior compite con plataformas digitales, certificaciones rápidas y promesas de empleabilidad inmediata, el rector del ITESO, Alexander Zatyrka, SJ, coloca el acento en un punto menos visible pero más estructural.
“Lo fundamental para la educación superior en Jalisco, en México y en el mundo, es tratar de que quede claro que la universidad no es una fábrica de profesionistas, es decir, un alimentador del mercado laboral”, dice en entrevista previa a la presentación de su informe anual, que tendrá lugar el próximo martes 24 de febrero.
Habla de cifras, de nuevos edificios, de carreras recién abiertas, de investigación y de sostenibilidad financiera. Pero cuando se le pregunta por el mayor reto de la educación en el estado, regresa a esa idea.
“Si eso fuera lo único que ofrecemos, eso lo puedo obtener en cursos en línea o lo puedo desarrollar de otra manera. Lo que la universidad ofrece es un espacio donde el joven, la joven, puede consolidar su personalidad, su capacidad para trabajar en equipo, para desarrollar amistades, para ir construyendo en la cotidianidad el modelo de la sociedad que queremos”.
La advertencia no es menor. En su diagnóstico, parte del problema es haber reducido la formación humanista a un accesorio curricular. “Los elementos de la educación humanista no son relleno”, afirma. “Estamos viendo las consecuencias de cuando se piensa que el civismo, la ética o la reflexión moral no son importantes. Son sobre las que se construye una verdadera sociedad humana”.
El ITESO suma 12 mil 195 estudiantes y 2 mil 786 colaboradores entre académicos, profesores de asignatura y personal administrativo y de apoyo. Zatyrka sostiene que la universidad tiene el tamaño que busca.
“Nosotros consideramos que tenemos el tamaño que queremos. Lo que queremos es seguir creciendo en la calidad de la educación que ofrecemos”, explica. La idea, insiste, no es inflar matrícula sino consolidar procesos.
Parte de esa consolidación se refleja en el financiamiento educativo. El 65 por ciento del alumnado cuenta con algún tipo de apoyo, ya sea beca o crédito: “Asegurar la viabilidad financiera del proyecto no es poca cosa”. En 2025 la institución destinó más de 900 millones de pesos a estos apoyos.
En el plano académico, el informe incluirá la apertura de la Ingeniería en Inteligencia Artificial, que recibió a 49 estudiantes en su primera generación, así como la actualización de tres programas de posgrado. También la puesta en marcha de ReflexIA 2.0, una estrategia para integrar de manera ética y pedagógica el uso de inteligencia artificial en distintos espacios universitarios: “Queremos que se utilice cada vez con mayor eficiencia y capacidad de discernir para qué sirve, y también con reflexión ética”.
La investigación mantiene actividad con 124 proyectos y 214 profesores investigadores, de los cuales 70 forman parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores. Entre los avances recientes destaca el proyecto para el aprovechamiento de las vinazas de la industria tequilera, que busca la transformación de un residuo contaminante en un fermento reutilizable. También la colaboración con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el diseño de una unidad suborbital experimental.
En infraestructura, el edificio Poniente, inaugurado en agosto, amplió la capacidad de la Prepa ITESO y concentra también actividades de posgrado y educación continua. El campus abarca casi 51 hectáreas y mantiene una estrategia ambiental que incluye autogeneración de energía y tratamiento de agua, lo que le permite figurar entre las universidades más sustentables del país en mediciones internacionales.
En el terreno de la incidencia pública, el ITESO creó el Laboratorio para el Estado de Derecho e Incidencia Pública y fue sede del Segundo Diálogo Nacional por la Paz: “El ITESO no vive aislado. Tiene un lugar importante en el diálogo con autoridades gubernamentales, con el mundo empresarial y con la sociedad civil”.
Al final, cuando se le pregunta qué áreas requieren mayor impulso para que la educación sea realmente transformadora, vuelve al punto de partida: “Mientras no recuperemos la centralidad del humanismo en toda la educación, y en particular en la educación superior, tenemos un gran pendiente”.
El informe detallará logros y numeralia. Pero el mensaje que Zatyrka quiere subrayar es otro. Innovar, sí. Crecer en infraestructura, también. Integrar inteligencia artificial, por supuesto. Pero sin renunciar a la idea de que la universidad debe seguir siendo, antes que nada, un espacio de formación integral.
MC