El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma dentro de la tradición católica y simboliza un llamado a la conversión, la humildad y el arrepentimiento. La imposición de ceniza recuerda la fragilidad humana y la necesidad de reconciliación espiritual ante Dios.
Aunque su significado se remonta al Antiguo Testamento y se integró formalmente a la liturgia en el siglo VI, hoy es una práctica extendida entre los fieles. En MILENIO te contamos qué puedes comer, qué no está permitido y cómo se aplican el ayuno y la abstinencia.
¿Qué es lo que no se puede comer?
En el Miércoles de Ceniza, los fieles deben practicar la abstinencia, lo que implica evitar el consumo de carnes. Este pequeño sacrificio personal busca fomentar la disciplina espiritual y priorizar la relación con Dios sobre los deseos puramente materiales.
Se debe evitar el consumo de carnes rojas y blancas, como:
- Res
- Cerdo
- Pollo
- Cordero
- Embutidos y productos derivados de carne
¿Se debe hacer ayuno y abstinencia?
Durante ésta fecha, es obligatorio realizar ayuno y abstinencia, pues la iglesia establece que los fieles mayores de 14 años deben practicar la abstinencia de carne en el Miércoles de Ceniza, mientras que quienes tienen entre 18 y 59 años, y gozan de buena salud, también deben cumplir con el ayuno.
El ayuno consiste en realizar una sola comida fuerte al día, acompañada de dos comidas pequeñas que juntas no equivalgan a una comida completa. Esta norma no busca castigar, sino invitar a la moderación y al dominio personal consciente.
¿Por qué se practica el ayuno y la abstinencia?
De acuerdo con medio religiosos , estas prácticas se llevan a cabo como un camino para fortalecer la vida interior y acercarse más a Dios. Al renunciar voluntariamente a ciertos alimentos, la persona reconoce su fragilidad humana y su total dependencia del "Creador", desprendiéndose de apegos que pueden distraerla de lo verdaderamente esencial.
Estas acciones no son solo normas externas, sino ejercicios espirituales que buscan transformar el corazón. Al limitar deseos cotidianos, se fortalece la voluntad y se aprende a priorizar lo eterno sobre lo material, recordando que la fe, la disciplina y la conversión interior son el verdadero propósito.
¿Qué sí se puede comer?
Participar en ésta tradición no significa que no comas en todo un día, ni que agonices de hambre, simplemente busca acercarte más con las prácticas religiosas, por lo que sí podrás comer:
- Pescado y atún
- Mariscos
- Verduras
- Frutas
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