Las agresiones de pareja han aumentado este año al grado de superar a la violencia familiar en los llamados de auxilio al 9-1-1, reveló el titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (Sesesp), Willy Zúñiga Castillo.
Indicó que en la zona conurbada, del 1 de enero al 28 de abril del presente año, se recibieron 1,232 llamadas de emergencia por episodios de violencia familiar, mientras que por violencia de pareja se registraron 1,444, es decir, un 17% más que en el primer caso.
Precisó que Altamira es el municipio con mayor incidencia tanto en violencia de pareja como familiar, al registrar 642 y 473 llamadas, respectivamente, consolidándose como un foco rojo en este indicador social del sur de Tamaulipas.
Tampico se ubica como la segunda ciudad con mayor problemática, con 453 llamados por violencia de pareja y 413 por violencia familiar. Por su parte, Ciudad Madero registró 349 y 346 casos, respectivamente.
El funcionario dijo a MILENIO Tamaulipas que “las diez colonias de atención prioritaria al concentrar más reportes de ambos tipos de violencia son Solidaridad, Voluntad y Trabajo (Borreguera) y Zona Centro de Tampico; Fraccionamiento Jardines de Arboledas y Arboledas de Altamira; las colonias Morelos, Tamaulipas, Enrique Cárdenas González y Vicente Guerrero en Tampico; así como Nuevo Madero y Fraccionamiento Los Prados en la ciudad industrial”, en ese orden.
Zúñiga Castillo expuso que el día con mayor incidencia de reportes por ambos tipos de violencia es el domingo, con el 21%, seguido del sábado con el 17%, mientras que las jornadas con menor actividad son martes y miércoles, con el 11% cada uno.
“La violencia familiar y de pareja se presenta principalmente durante la noche, siendo el horario de 20:00 a 21:59 el de mayor número de llamadas al 9-1-1, con el 15% del total de reportes”, detalló el también vocero de seguridad.
Por su parte, el psicólogo Ricardo Flores señaló que la salud mental es clave en la comprensión y atención de la violencia de pareja y otros contextos similares, por lo que debe ser parte central de las políticas públicas.
“La salud mental es fundamental para prevenir y entender situaciones de violencia. Es importante que haya acciones y políticas integrales que incluyan la salud mental”, afirmó el especialista.
Agregó que, en personas en situación de vulnerabilidad, la salud emocional puede verse seriamente afectada, especialmente en contextos de violencia o estrés prolongado.
Por ello, subrayó que la violencia de pareja no debe entenderse únicamente como un problema físico o social, sino también como un fenómeno relacionado con la salud mental que requiere atención profesional.
Finalmente, destacó la importancia de identificar señales tempranas de violencia en las relaciones de pareja para activar alertas oportunas.