Fracasan planes ambientales en NL: refinería de Cadereyta mantiene contaminación permanente

En tres años se puso en marcha una agencia ambiental, un programa de calidad del aire, consejos y mesas científicas, pero nada ha logrado detener las emisiones contaminantes.

El Pigeca atribuye a la refinería de Cadereyta el 96 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre | Jorge Lópéz
Cadereyta, Nuevo León /
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Pese a todos los esfuerzos estatales y federales, nada detiene la contaminación permanente de la refinería de Petróleos Mexicanos del municipio de Cadereyta.

Ni el Programa Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca), ni la creación de órganos como la Agencia Estatal del Medio Ambiente, ni la creación de un Consejo Rector ni el establecimiento de Mesas de Asesorías Científicas han bastado para parar en seco las emisiones de la refinería de Cadereyta.

Es la misma que hace apenas unos días el Gobierno de Nuevo León le atribuyó los malos olores, comparándolo con azufre u orines de gato, que reportaron durante varias semanas de agosto y en forma intermitente cientos de vecinos de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey.

El 29 de abril de 2023, el Gobierno creó la Agencia de la Calidad del Aire en Nuevo León, órgano desconcentrado de la Secretaría de Medio Ambiente estatal, encabezada por Armandina Valdez, a la que le dieron atribuciones para sancionar a empresas contaminantes, ya sean de regulación federal o estatal.

De hecho en esa ocasión el gobernador Samuel García advirtió que este organismo tendrá “dientes” para sancionar a cualquier empresa que contamine.

Sin embargo, no pasó nada con la refinería de Cadereyta.

Adicional a lo anterior se realizó la gestión, direccionamiento de diálogo y discurso para la instauración del Consejo Rector del Pigeca, el cual se constituyó como una instancia para generar procesos de relación, asesoría y articulación técnica y política.

Este consejo está conformado por representantes de las instituciones públicas, privadas, academia y ciudadanía, según establece el documento que contiene el plan consultado por la plataforma MILENIO-Multimedios.

El consejo está conformado por representantes de la Semarnat y de la Procuraduría Federal, además del gobernador o su delegado, alcaldes o representantes de los municipios metropolitanos, universidades, investigadores vinculados a la calidad del aire, ONG, los sectores del transporte, industria, comercial, de la construcción, combustibles y representantes de medios de comunicación.

Sin embargo, la refinería siguió generando emisiones contaminantes. Con este modelo de gobernanza, el Consejo Rector fue integrado además por diferentes mesas como la de Asesoría Científica, con la Ciudadanía, de Salud y Calidad del Aire, además de instancias operativas como la Coordinación Técnico-Ejecutiva, Mesa Intersectorial y Mesa de Comunicación Pública.

Sin embargo, la refinería de Cadereyta sigue contaminando.

Días después, el 11 de mayo de 2023, el Gobierno del Estado dio a conocer los pormenores del Pigeca, donde todas las empresas, incluida la refinería, se sumarían a un compromiso de reducción de emisiones de contaminantes.

En esa ocasión, el gobernador Samuel García; Félix Arratia, entonces secretario del Medio Ambiente; Alfonso Martínez, subsecretario de Gestión Integral del Agua, Residuos y Biodiversidad, y Armandina Valdez, titular de la Agencia de Calidad del Aire estatal, dieron a conocer esta hoja de ruta para reducir la contaminación con apoyo de la agrupación estadunidense Air Clean Institute.

Sin embargo, con todo y apoyo de esa organización con sede en Washington, el Gobierno ha informado en diversas ocasiones que la refinería no se ha incluido a este plan... y sigue contaminando.

En enero de 2024, la ofensiva escaló a una denuncia penal por parte del Gobierno del Estado y ciudadanos contra la refinería “Ing. Héctor R. Lara Sosa” de Cadereyta, por presuntos delitos contra la salud y contaminación ambiental ante la Fiscalía General de la República.

Pero no sucedió gran cosa, la planta siguió contaminando.

En agosto pasado, un alud de cientos o miles de reportes de vecinos del Área Metropolitana de Monterrey sobre olores fétidos, azufre u orina de gato llegó a las autoridades y a los medios de comunicación, sin conocerse cuál era la fuente principal que los generaban.

Fue hasta el pasado 27 de agosto, después de una semana, cuando el Gobierno del Estado atribuyó la pestilencia a los procesos de refinación de hidrocarburos de la refinería de Cadereyta.

El secretario de Medio Ambiente, Raúl Lozano, confirmó esta versión, por lo que exhortó a Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a revisar los procesos internos de la paraestatal.

Hasta hoy se desconocen las acciones tomadas por la paraestatal para evitar las emisiones de polución que hasta hace unos días contaminó con tufo que se dispersó por el Área Metropolitana.

El Programa Integral de Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca) establece que sobre el dióxido de azufre (SO2), la mayor parte son emisiones provenientes de la refinería de Cadereyta con el 96 por ciento.

Hay días del año en los que el impacto de las emisiones en la calidad del aire es mayor, debido a las condiciones de estabilidad atmosférica que no permiten la dispersión de las emisiones.

Las estaciones ubicadas al sureste del Área Metropolitana, como SE3 de Cadereyta y la de SE2 de Juárez, presentan los valores más altos de concentración; esto se debe a la influencia de la refinería.

mrg

  • Eduardo Mendieta Sánchez
  • Reportero de NL con investigaciones especiales que ha destapado casos de corrupción y transas de funcionarios, además de la cobertura informativa alterna del municipio de mayor bonanza, millonetas y seguro de América Latina (San Pedro Garza García). Dos veces Periodista del Año. Mis tesoros: Yessy, Armand, Aisslinn y mi madre Lupita.

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