Hidalgo activó un plan territorial para reducir el embarazo en adolescentes, con una meta definida: disminuir en 50 por ciento la fecundidad en jóvenes de 15 a 19 años y eliminar los casos en niñas de 10 a 14 años hacia 2030, en un contexto donde este fenómeno sigue afectando trayectorias educativas y condiciones de vida.
La estrategia es coordinada por la Secretaría de Gobierno a través del Consejo Estatal de Población (COESPO), mediante la Estrategia Hidalguense para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (EHPEA), que articula acciones entre dependencias estatales y municipios.
El enfoque parte de un problema de salud pública con impacto directo en derechos y desarrollo social. El embarazo a edades tempranas suele interrumpir la educación y limitar oportunidades económicas, lo que amplía brechas de desigualdad en la población joven.
Para operar a nivel local, cada municipio cuenta con un Plan de Acción Municipal que organiza intervenciones en cuatro ejes: educación integral en sexualidad y desarrollo psicosocial; fortalecimiento del marco normativo y cultural; acceso a servicios de salud dirigidos a adolescentes; y detección y atención de la violencia sexual.
El despliegue se realiza a través de Comités Municipales para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, donde se coordinan acciones de prevención, atención integral y difusión de derechos sexuales y reproductivos.
Actualmente, el COESPO mantiene acompañamiento técnico en los 84 ayuntamientos para la implementación de estos planes en el periodo 2024–2027, con el objetivo de sostener una política pública continua y con alcance territorial.
La estrategia busca incidir en un problema estructural que rebasa el ámbito sanitario, al involucrar factores educativos, sociales y culturales que determinan la incidencia del embarazo en niñas y adolescentes.