Ximena se considera atea, pero en las cartas del Tarot encuentra “una especie de guía que la religión no le da”. Así, cuando una “corazonada” o un presentimiento no para de dar vueltas a su cabeza, acude a su mejor amiga, Sofía, para pedirle una lectura y “ver qué dicen las cartas”.
“Extrañamente, me da una sensación de certeza cuando yo me siento insegura de algo o alguien”, compartió a MILENIO. “Mi expectativa principalmente es encontrar claridad”.
¿Por qué el Tarot atrae a la generación Z?
Esa búsqueda de certidumbre que Ximena hace en cartas como “El Loco”, “El Rey de Copas”, “Dos de Espadas” o “Reina de Espadas” no es excepcional. Por el contrario, es una práctica a la cual varias personas de la generación Z están recurriendo para explorar otras respuestas.
A ojos de Oshun, tarotista de la plataforma Psíquicos.net, este fenómeno también refleja la apertura generacional a “decisiones diferentes y nuevas maneras de ver la vida”. No necesariamente para que les digan a dónde ir o cómo actuar, sino para “validar lo que están sintiendo”.
“La generación Z se interesa mucho más en este mundo porque están más abiertos a hablar sobre sus emociones y lo que sienten. (...)Buscan una manera de calmar sus emociones buscando un mejor camino”.
Anahí Durán, de 26 años, se ha acercado al mundo espiritual desde los 11. Aunque a esa edad no podía tener acceso a una lectura de cartas, recuerda tener un profundo respeto al Tarot: “Se me hacía muy místico y fuera de lo normal, pero con el mismo peso de veracidad en mi vida”, compartió en entrevista con MILENIO.
Recuerda que su primera lectura la tuvo a los 17 años, cuando se encontraba “en una situación vulnerable”, a la cual el Tarot le dio la claridad que necesitaba. Y con el paso del tiempo, le permitió generar “una conexión conmigo misma muy bonita y positiva”.
De ahí su felicidad de saber que más jóvenes han comenzado a acercarse al mundo espiritual y de las energías. Aunque considera que esta curiosidad también respondería a que —al igual que en su caso—muchas personas pudieron expresar su interés hasta su etapa adulta.
“Siento que en mi generación esto se nos fue permitido hasta que tuvimos una mayoría de edad (cuando) lo podríamos expresar con más claridad. Me alegra saber que esto está tomando un peso importante con las nuevas generaciones”.
¿Qué hace el Tarot?
Una encuesta del Pew Research Center encontró que, en 2024, el 30% de adultos en Estados Unidos consultó la astrología o el Tarot al menos una vez al año. Y en cuanto a México, Psíquicos.net identificó que las cinco ciudades que más recurren al tarot son Ciudad de México, Puebla, Monterrey, Guadalajara y Querétaro.
Los temas de consulta varían según la región: desde amor y asuntos laborales, hasta negocios. Pese a ello, los datos arrojaron que “el mexicano no solo siente su entorno, lo quiere entender”. Es decir, quienes hicieron uso del servicio buscaban “ordenar la intuición, calmar la incertidumbre y elegir con más claridad” más que tener una predicción certera del futuro (como afirma el mito más común sobre el Tarot).
“Para mí el tarot es eso: es claridad, no es verdad absoluta”, reafirmó Anahí. “Es esa segunda opinión a algo que ya tengo (...) para sentir que no estoy tan perdida”.
En México, ¿qué se le pregunta al tarot?
- 1 Ciudad de México: amor, confianza y rumbo
- 2 Guadalajara: reconciliación y sanación emocional
- 3 Monterrey: dinero, negocios y decisiones
- 4 Querétaro: estabilidad emocional y presión laboral
- 5 Puebla: confianza, infidelidad y guía espiritual
En entrevista con MILENIO, las tarotistas Oshun y Carlotta coincidieron en que el Tarot es una herramienta para guiar y entendernos de una forma más profunda.
Para Carlota, ese entendimiento está relacionado con la intuición: entender y conectar con lo que “muchas veces ya sabes que piensas o que sientes”. O como se diría popularmente, ser el empujoncito que algunos necesitan para tomar una decisión.
“El tarot te termina de confirmar aquello que ya estabas viviendo, basándose en experiencias del presente (...) No está para dar respuestas específicas, sino para conectar con la parte emocional”, explicó la también clarividente. A perspectiva de Oshun, esa incertidumbre puede identificarse cuando a nuestra mente llega la pregunta “¿Será que lo que siento realmente es lo que tengo que hacer?”.
“El tarot te confirma eso que realmente tú estás sintiendo (...) Eso que no puedes en el fondo como explicar, pero tienes esa inseguridad de saber si vas por un buen camino o no.
No predice el futuro, sino que ayuda a ver qué es lo que estamos viendo o qué es lo que no podemos mirar. Y a partir de ahí construir un mejor futuro”.
Es por ello que el tarot ha caído como anillo al dedo de Ximena, especialmente al ser una persona que tiende a sobrepensar las situaciones de su vida: “Normalmente lo busco cuando no me puedo decidir o cuando necesito una especie de confirmación o para ‘querer estar segura’”.
Tarot y religión: ¿están peleados?
A diferencia de Ximena, Anahí no tiene una “tarotista de confianza”. Más bien, dijo, ella cree que las circunstancias y la propia vida la han juntado con quienes le han hecho sus lecturas: llámese una amiga cercana; alguien que contactó en Facebook o Tiktok, o quien ofrecía sus servicios en la calle. “La energía me ha llevado ahí”.
Al ser practicante de la religión católica, es consciente de la percepción que dicha creencia inculca sobre el Tarot. Si bien no está explícitamente prohibida en la Biblia, sí entra en los “actos de adivinación y consulta de presagios” que los textos de Levítico y Deuteronomio consideran como una rebelión contra Dios.
No obstante, Anahí es fiel creyente de que el catolicismo y la espiritualidad son completamente diferentes. Y no sólo eso, también que, gracias a esas diferencias, ella puede obtener respuestas y claridad de ambas sin necesidad de comparar una con la otra.
“Una cosa no tiene nada que ver con la otra”, dice entre risas. “Yo he buscado ambas cosas como un refugio cuando lo he necesitado y ambas me han dado ese cobijo, respuesta y paz que he necesitado. Jamás voy a buscar en el tarot algo que no me da mi religión”.
ASG