Revisar mensajes, responder una llamada o navegar unos minutos en redes sociales mientras convives con tus hijos es una escena cotidiana en muchos hogares.
Sin embargo, especialistas en salud infantil advierten que ese hábito puede tener un impacto mayor del que muchos padres imaginan, pues los menores aprenden observando el comportamiento de los adultos que los rodean.
Esta recomendación cobró relevancia luego de que la Agencia de Salud Pública de Suecia pidiera a madres, padres y cuidadores guardar el celular cuando compartan tiempo con los niños. El objetivo no es prohibir el uso de la tecnología, sino fomentar una convivencia de mayor calidad y promover hábitos digitales saludables desde la infancia.
¿Por qué recomiendan dejar el celular a un lado?
De acuerdo con la autoridad sanitaria sueca, los niños desarrollan gran parte de sus conductas a partir del ejemplo. Si observan que los adultos consultan constantemente el teléfono durante una conversación, una comida o un momento de juego, pueden asumir que ese comportamiento es normal y repetirlo conforme crecen.
Además, diversos estudios analizados por la agencia indican que el uso frecuente del celular por parte de los padres puede reducir la calidad de la interacción familiar. Cuando la atención se divide entre la pantalla y los hijos, disminuyen las oportunidades de conversar, jugar, responder a sus emociones o simplemente compartir tiempo de calidad.
Los especialistas también advierten que esta dinámica puede favorecer un mayor interés de los menores por las pantallas desde edades tempranas y dificultar el establecimiento de límites sobre el uso de dispositivos electrónicos.
Por ello, la recomendación no consiste en dejar de usar el celular, sino en elegir momentos específicos para hacerlo y evitar que interfiera con la convivencia familiar. Entre las principales sugerencias se encuentran:
- Guardar el teléfono durante las comidas y los momentos de juego.
- Evitar revisar constantemente notificaciones cuando se está con los hijos.
- Utilizar el celular solo cuando sea realmente necesario o como parte de una actividad compartida.
- Pensar antes de publicar fotografías o videos de los menores en redes sociales para proteger su privacidad.
- Una medida que forma parte de una estrategia más amplia
El llamado dirigido a los padres forma parte de una política más amplia impulsada por Suecia para reducir el impacto de las pantallas en la infancia.
En meses recientes, la Agencia de Salud Pública del país también recomendó que los niños esperen hasta los 13 años para tener su primer smartphone con acceso a internet. La institución considera que retrasar ese momento puede ayudar a disminuir riesgos relacionados con problemas de sueño, exposición a contenido inapropiado, contacto con desconocidos y uso excesivo de dispositivos electrónicos.
Incluso plantea que, cuando sea necesario mantener la comunicación entre padres e hijos, una alternativa pueden ser los teléfonos básicos, que permiten realizar llamadas y enviar mensajes sin acceso permanente a internet o redes sociales.
Aunque estas recomendaciones fueron emitidas en Suecia, especialistas coinciden en que el mensaje es aplicable a cualquier familia: los niños aprenden tanto de lo que escuchan como de lo que ven. Por ello, guardar el celular durante los momentos de convivencia puede convertirse en una forma sencilla de fortalecer la comunicación, la atención y el vínculo entre padres e hijos.
JCM