La tiendita de la esquina es un clásico que sigue presente en las calles y colonias de México, pues durante años ha sido el lugar al que muchas personas acuden para comprar desde alimentos y bebidas hasta distintos productos de uso cotidiano.
Aunque también son conocidas como tiendas de barrio, muchas llevan en su fachada la palabra “miscelánea”, un término que se utiliza desde hace años para identificar estos pequeños comercios. En MILENIO te contamos cuál es el origen y significado de este nombre.
¿De dónde viene la palabra "miscelánea"?
De acuerdo con el texto de Salvador Ávila, Comercio, servicios y vida cotidiana, se explica que la palabra "miscelánea" tiene su origen desde hace mucho tiempo atrás. Proviene del latín miscere, término que significa literalmente la acción de mezclar cosas.
Ávila explica que ésta palabra se ha utilizado desde el siglo XI y hace referencia a una mezcla compuesta por productos de distintos tipos, géneros y características. Su origen también se relaciona con antiguas tiendas coloniales, donde se vendían productos novohispanos junto con artículos provenientes de Europa.
¿Cómo nacieron las tienditas de hoy?
Anteriormente, estos espacios eran conocidos como "pulperías", los cuales surgieron durante la época colonial como pequeños establecimientos dedicados al abastecimiento y que generalmente se encontraban dentro de un lugar y contaban con mostrador que daba hacia la calle. Ahí solían venderse alimentos sin preparar, mercancías locales y productos traídos de España.
Para 1795, en la capital había 154 pulperías registradas. Quienes deseaban operar estos negocios debían contar con un capital de mil pesos y presentar una fianza de mil 500 pesos. También utilizaban piezas de madera, cuero o metal, conocidas como tlacos y pilones, para facilitar el cambio.
La venta de mercancías se adaptaba a las necesidades de cada comprador y las ordenanzas novohispanas establecían reglas para organizar estas operaciones comerciales.
Conforme pasaba el tiempo, el termino "pulpería" comenzó a usarse cada vez menos, para el siglo XIX y XX, los negocios comenzaron a transformarse y adoptaron nombres como tendajones, changarros y, posteriormente, misceláneas, aunque conservaron su función de abastecer a los barrios con alimentos y productos de primera necesidad.
¿Qué tipo de productos se vendían en estas tiendas?
Estos establecimientos contaban con mercancía producida en la Nueva España, con artículos también procedentes de Europa, por lo que los habitantes podían encontrar una variedad de productos necesarios desde la alimentación hasta tareas de la vida cotidiana.
Además, una de las ventajas es que las mercancías podían comprarse a granel y en cantidades pequeñas. La variedad iba desde ingredientes para preparar comidas, hasta combustibles, utensilios y más.
Entre los principales productos que se vendían estaban:
- Alimentos de la tierra y ultramarinos: chile, frijoles, maíz, queso, manteca, azúcar, piloncillo, miel y pulpa de frutas.
- Bebidas y licores: vino de Castilla, aguardiente, distintos licores y pulque.
- Enseres y combustibles: cera, velas de sebo, carbón, cerillos, jabón, petróleo y petates.
- Mercería y ferretería: telas locales, prendas de vestir, pequeños herrajes y productos como la canela.
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