El celular está al alcance de la mano durante buena parte de la jornada laboral. Basta con abrir una red social para revisar una noticia, ver qué ocurrió en el mundo o simplemente matar unos minutos. El problema aparece cuando ese recorrido no termina después de una publicación, sino que lleva a otra y luego a otra, especialmente cuando todas tienen un tono negativo.
A este comportamiento se le conoce como doomscrolling, un término que describe el consumo repetitivo y difícil de interrumpir de noticias o contenidos negativos, principalmente en redes sociales.
La definición es importante porque no todo uso prolongado del celular es doomscrolling. La característica central es la combinación entre la búsqueda insistente de información negativa y la dificultad para detenerse, incluso cuando seguir mirando genera preocupación, ansiedad o malestar.
¿Por qué es tan difícil dejar de deslizar?
El doomscrolling puede convertirse en un ciclo: una persona encuentra información preocupante, siente la necesidad de saber qué ocurrió después y continúa buscando nuevas publicaciones para mantenerse al tanto.
Una revisión publicada en 2026 en Mental Health and Digital Technologies, que analizó 17 estudios empíricos, encontró que el fenómeno suele estar relacionado con mecanismos como la rumiación, la intolerancia a la incertidumbre y el agotamiento emocional.
Los autores también señalan que funciones de las plataformas como el desplazamiento infinito o scroll infinito, y la entrega algorítmica de contenidos pueden favorecer la permanencia en este comportamiento.
Esto ayuda a explicar por qué la sensación de “solo voy a revisar un momento” puede terminar convirtiéndose en varios minutos de desplazamiento continuo.
¿Cómo afecta la concentración durante el trabajo?
El efecto no se limita al tiempo que permanece abierta una red social. La interrupción también puede dejar a la persona mentalmente enganchada con lo que acaba de leer.
Un estudio publicado en 2024 en Computers in Human Behavior analizó específicamente el doomscrolling durante la jornada laboral. La investigación, realizada con 384 empleados, encontró que este comportamiento se asociaba con una menor implicación con el trabajo y que una de las vías relacionadas con ese efecto era la rumiación, es decir, continuar pensando de manera repetitiva en aquello que preocupa.
En otras palabras, volver al documento, correo o tarea después de revisar una cadena de noticias negativas no necesariamente significa que la atención haya regresado por completo.
Además, existe evidencia más amplia sobre las interrupciones provocadas por los teléfonos. Una investigación publicada en Journal of Experimental Psychology: Human Perception and Performance encontró que incluso las notificaciones del celular, sin necesidad de interactuar con el dispositivo, podían afectar el desempeño en una tarea que exigía atención.
Un experimento de campo publicado en Journal of Occupational Health llegó a una conclusión similar desde el ámbito laboral: reducir las interrupciones provocadas por notificaciones durante un día benefició el desempeño y redujo el nivel de tensión de los participantes.
Por eso, el problema del doomscrolling durante el trabajo no consiste únicamente en “perder tiempo”. Cada consulta introduce un cambio de atención y puede dificultar la continuidad de una actividad que requiere concentración.
Leer noticias durante la jornada laboral no es necesariamente un problema. Tampoco lo es utilizar unos minutos para descansar o revisar las redes sociales.
La diferencia está en la pérdida de control sobre el comportamiento. Si una persona decide consultar información, lo hace durante unos minutos y vuelve a su actividad, no necesariamente está haciendo doomscrolling.
En cambio, si continúa deslizando publicaciones negativas pese a querer detenerse y después permanece pensando en ellas, el patrón es distinto.
Una investigación publicada en 2024 en Journal of Community Psychology encontró que niveles elevados de doomscrolling se relacionaban con distracción del presente y una mayor fijación en noticias negativas. El estudio también identificó una relación entre este comportamiento, el estrés traumático secundario y el bienestar psicológico.
La evidencia disponible todavía tiene limitaciones. La revisión científica publicada en 2026 advierte que buena parte de las investigaciones existentes son de tipo transversal y dependen de los reportes de los propios participantes, por lo que todavía se necesitan estudios longitudinales y experimentales para establecer con mayor precisión relaciones causales.
Aun así, el fenómeno ofrece una explicación para una escena cada vez más común: una persona toma el celular durante una pausa de trabajo para revisar una noticia y, cuando finalmente lo guarda, su atención sigue en otro lugar.
El doomscrolling, más que una simple costumbre de pasar demasiado tiempo en el teléfono, puede convertirse en una forma de consumo compulsivo de información negativa que fragmenta la jornada y dificulta volver plenamente a la tarea que estaba pendiente.
JCM