El uso de redes sociales entre adolescentes y jóvenes debe ser tomado con seriedad, pues estas plataformas pueden convertirse en un factor de riesgo para problemas relacionados con la autoestima y la salud mental, señaló el sociólogo Iram Rodríguez.
El especialista explicó que plataformas como TikTok e Instagram exponen constantemente a los jóvenes a estereotipos, ideales de belleza y estándares económicos que no necesariamente corresponden con la realidad, situación que puede influir en la manera en que construyen su identidad y valor personal.
“Las redes sociales digamos, son un medio de comunicación en donde se reproducen y replican gran cantidad de estereotipos, de ideales de belleza, de estándares económicos, que en ocasiones contrastan o no corresponden con la realidad de la mayoría de las personas y particularmente jóvenes que aún están en etapa de construcción o de desarrollo, tanto de identidad como de su autosuficiencia económica”, explicó el especialista.
Señaló que, ante la falta de reconocimiento o afecto en espacios como la familia o la escuela, algunos jóvenes pueden recurrir a las redes sociales como una vía para obtener aprobación, llegando a medir su valor personal a través de los “likes”, las visualizaciones o incluso revisando quiénes interactúan con sus publicaciones.
“Cuando existen algunas carencias afectivas o cuando hay ciertos espacios en donde no se recibe reconocimiento, como puede ser la familia, como puede ser la escuela, en donde hay formas de interacción que resultan ser hostiles con las personas más jóvenes porque no se les considera capaces, o porque no se reconoce el trabajo que hacen en la casa, o las calificaciones que tienen en la escuela, pues los redes sociales pueden ser como un canal de gratificación”, señaló.
Agregó que la búsqueda constante de estímulos inmediatos también puede modificar la percepción que los usuarios tienen del tiempo que pasan frente al celular, particularmente al consumir contenido de manera continua mediante el llamado “scroll”.
“El obtener recompensas o estímulos inmediatos, por ejemplo, videos en TikTok o en Instagram, genera recompensas inmediatas en cuestión de segundos e incluso cuando algo no nos agrada, scrolleamos lo más rápido posible para encontrar algo que si satisfaga nuestra necesidad de estímulo de diversión de entretenimiento, entonces sí altera la percepción que tenemos del tiempo y pareciera que hemos estado dos minutos o cinco minutos nada más en el celular y resulta que se lleva una hora o dos horas”, agregó.
Ante este panorama, el especialista recomendó a madres y padres de familia acompañar a sus hijos en el uso de las redes sociales, conocer el contenido que consumen y mantener comunicación con ellos para identificar posibles conductas de riesgo.
nrm