El rastro municipal de Tula de Allende inició un proceso de rehabilitación tras más de 25 años sin mantenimiento ni mejoras, una condición que afectaba tanto la operación como las condiciones laborales en este espacio clave para la actividad económica local.
La intervención contempla una inversión superior al millón de pesos y busca corregir el deterioro acumulado en la infraestructura. Los trabajos incluyen el desmontaje de estructuras metálicas, armaduras y largueros, así como el retiro de puertas y ventanas para sustituirlos por nuevos elementos en la techumbre, sistema eléctrico y acabados.
El deterioro prolongado impactó directamente en el funcionamiento del inmueble y en las condiciones en las que operaban trabajadores del rastro, lo que mantenía rezagos sin atender por más de dos décadas. La obra apunta a restablecer condiciones básicas de operación y seguridad.
El presidente municipal, Cristhian Martínez, señaló que la intervención forma parte de una estrategia para atender infraestructura rezagada mediante el uso de recursos públicos. “Estos avances son resultado del manejo responsable, transparente y eficiente de los recursos públicos”, afirmó.
La rehabilitación del rastro se inserta en un conjunto de acciones dirigidas a mejorar espacios públicos y servicios municipales, en un contexto donde la infraestructura acumulaba años sin intervención.