Con una referencia crítica y simbólica a ciertos liderazgos políticos globales, en especial a “uno rubio” que, dijo, no entiende que la tierra no le pertenece, la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú Tum, ofreció una conferencia magistral ante la comunidad universitaria de la Universidad de Guadalajara, donde llamó a las juventudes a convertirse en el relevo generacional del humanismo y a asumir la paz como una responsabilidad colectiva y cotidiana.
El encuentro se realizó en el Paraninfo Enrique Díaz de León, durante la primera edición de la Cátedra San José, titulada “La paz como tarea colectiva: juventud, universidad y futuro”.
Durante su intervención, Menchú subrayó la importancia de la escucha como una práctica ética y política, al tiempo que cuestionó visiones de poder que se asumen como dueñas del territorio y de la vida.
“Yo escucho desde muy temprano hasta la actitud de un líder que puede ser muy rubio, pero que la tierra no le pertenece, ya saben ustedes a quién me refiero. La técnica de escuchar es muy importante. La juventud actual ya no escucha”, expresó ante estudiantes y académicos.
La activista guatemalteca compartió pasajes de su experiencia de vida como mujer indígena, defensora de los derechos humanos y promotora del diálogo intercultural, y sostuvo que la paz no puede reducirse a la ausencia de guerra, sino que se construye desde la educación, la cultura, la identidad y la actitud personal, con un impacto que inicia en la conciencia individual y se proyecta al ámbito colectivo.
Respalda a la juventud
En el diálogo con estudiantes de distintos centros universitarios, Rigoberta Menchú fue cuestionada sobre los principales desafíos que enfrenta la juventud en la actualidad. En su respuesta, rechazó la idea de un solo reto dominante y destacó la diversidad de contextos y experiencias.
“Primero, no hay un solo desafío para la juventud, según las experiencias que yo tengo de trabajar con jóvenes en cada rincón del planeta. Los jóvenes tienen muchas iniciativas que han roto un conjunto de esquemas, especialmente los esquemas de la inclusión”, señaló.
Por su parte, la rectora de la Universidad de Guadalajara, Karla Planter Pérez, afirmó que la paz debe entenderse como una construcción colectiva basada en la justicia, la educación, la memoria, el respeto y la participación activa de las juventudes. Destacó además la responsabilidad social de la universidad en la formación de profesionistas comprometidos con sus comunidades y con la diversidad cultural.
“Rigoberta Menchú no es solamente una activista premiada y laureada, es la voz de identidades que se niegan a ser silenciadas, el vehículo de ideas que hoy como nunca resultan urgentes. Quien dice Rigoberta Menchú dice paz”, expresó.
El encuentro concluyó con un llamado directo de la premio Nobel a las y los estudiantes para asumir un papel activo en la defensa de la dignidad humana y en la construcción diaria de la paz, no como un concepto abstracto, sino como una práctica ética que atraviesa la vida pública, la educación y las decisiones individuales.
MC