En el corazón de Guadalajara, el Jueves Santo volvió a teñirse de tradición, fe y encuentro y es que desde temprana hora, familias enteras, grupos de jóvenes y adultos mayores comenzaron el recorrido de la emblemática Visita de los Siete Templos.
Está tradición es una práctica que año con año transforma las calles del centro en un caminar colectivo cargado de simbolismo.
"Esta es una tradición que nos la han inculcado nuestros padres, desde pequeños, al menos a mí desde pequeño me inculcaron visitar los siete templos, dar gracias a Dios y la representación de Jesucristo cuando tuvo sus caídas", compartió José Martín Vázquez Delgadillo, visitante en el centro de Guadalajara
Es una tradición religiosa que se realiza el Jueves Santo, y que una vez más llevó a los fieles por recintos históricos como la Catedral de Guadalajara, el Templo de Nuestra Señora de la Merced, Santa María de Gracia, el Templo de San Agustín, y el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, entre otros, donde cada parada evocó un momento del camino de Jesús hacia la crucifixión.
Pero más que un acto estrictamente religioso, el trayecto representó una experiencia social, de convivencia y mucha tradición, incluida la presencia de vendedores ambulantes a un costado de la Catedral, con las tradicionales empanadas, de compra casi obligada al terminar el recorrido.
"Todos los que quedan aquí cerquita del centro para hacerlo un poco menos cansado, porque ya está uno grande y se cansa, y pues hacemos más que nada la visita en el centro. Ahorita que acabemos de visitar nos vamos a las empanadas", detalló.
En paralelo, al interior de la Catedral se llevó a cabo la Misa Crismal, una de las celebraciones más significativas de la Semana Santa, encabezada por el cardenal Francisco Robles Ortega, en la cual se bendijeron los óleos que serán utilizados a lo largo del año y cerca de 450 sacerdotes renovaron sus promesas.
"En esta celebración se bendicen los santos óleos para los enfermos y catecúmenos, y se consagra el Santo Crisma que es signo de la gracia, de la fuerza y presencia de Dios Espíritu Santo en bautizados, en los confirmados, y en los que participamos en algún grado del sacerdocio ministerial de Cristo.
"El ánimo de agradecer y de reconocer nuestra nada, nuestra pequeñez y la distinción que la misericordia de Dios ha hecho de nosotros, dándonos este don no para nosotros, o no solo para nosotros, sino para el servicio y la santificación del pueblo de Dios", dijo el Cardenal.
Fue una jornada donde la fe se entrelazó con la historia y la vida cotidiana, como una excusa para recorrer el patrimonio arquitectónico y reencontrarse con la ciudad desde el lado espiritual.
MC