La Ciudad de México es una demarcación compuesta por diferentes tipos de suelo, los cuales influyen en la intensidad del movimiento durante los sismos.
MILENIO entrevistó a Jorge Aguirre, investigador de la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM) para conocer cada tipo de suelo y las afectaciones de un sismo en cada uno.
¿Cuáles son los tipos de suelo en la Ciudad de México?
Los tres tipos de suelo por los que está compuesta la Ciudad de México son: Lomas, Transición y Lago, mismos que están distribuidos en las 16 alcaldías de la capital del país.
De acuerdo con Jorge Aguirre, investigador de la UNAM, hace aproximadamente 2.5 millones de años comenzó a cerrarse la parte sur de la cuenca con la formación de la Sierra Chichinautzin.
Con el cierre de la cuenca se generó un sistema endorreico, es decir, una zona donde los escurrimientos se concentran hacia el interior. Esto favoreció la formación de antiguos lagos y la acumulación de sedimentos.
“Se generan la zona de los lagos. Entonces vienen las arcillas, se depositan en el ambiente lacustre; después vienen estos eventos volcánicos donde se generan algunas cenizas volcánicas y se van intercalando con los depósitos de arcillas”, explicó el investigador.
¿Cómo se conforma cada tipo de suelo?
La zona de Lomas está asociada principalmente con terrenos más firmes y rocosos, ubicados hacia las partes altas y antiguos relieves de la cuenca.
La zona de Transición se encuentra entre los terrenos firmes y los antiguos depósitos lacustres. Su composición es intermedia y puede presentar características diferentes en distancias relativamente cortas.
Mientras que la zona de Lago está conformada principalmente por depósitos de arcillas blandas que se acumularon en los antiguos cuerpos de agua de la cuenca.
Estas características hacen que las ondas sísmicas no se comporten de la misma manera en toda la capital.
¿Dónde se siente más fuerte un sismo?
Cuando ocurre un terremoto, las ondas sísmicas se propagan desde la fuente hasta distintos puntos de la ciudad. Al llegar a los diferentes estratos del subsuelo, las características del terreno pueden modificar la forma en que se percibe el movimiento.
Jorge Aguirre explicó que para entender un fenómeno sísmico deben considerarse tres elementos: la fuente sísmica, el trayecto que recorren las ondas y el llamado efecto de sitio, relacionado con las condiciones particulares del suelo donde se encuentra una persona o una construcción.
En términos generales, los suelos lacustres blandos pueden amplificar el movimiento sísmico, por lo que en estas zonas el movimiento puede sentirse con mayor intensidad y durante más tiempo.
En terrenos firmes de la zona de Lomas, la amplificación suele ser menor. Sin embargo, esto no significa que un lugar ubicado sobre suelo firme sea automáticamente seguro ante cualquier sismo, pues también intervienen las características del edificio, su cimentación, el mantenimiento y las características particulares del terremoto.
Las alcaldías pueden tener más de un tipo de suelo
La división entre Lomas, Transición y Lago no corresponde necesariamente a límites completos de las alcaldías. El investigador de la UNAM explicó que algunas demarcaciones tienen diferentes tipos de suelo dentro de su territorio.
Como ejemplo, mencionó a Venustiano Carranza, donde existen depósitos arcillosos intercalados con materiales volcánicos y sedimentarios. También señaló que zonas como Álvaro Obregón y Azcapotzalco pueden abarcar sectores correspondientes a Lomas, Transición y, en algunos puntos, Lago.
“Básicamente, las alcaldías no están únicamente dentro de una zona”, señaló Aguirre.
Esto significa que incluso dentro de una misma demarcación pueden existir diferencias en la manera en que se percibe un movimiento telúrico.
¿Por qué el suelo puede amplificar un sismo?
La diferencia está en la manera en que las ondas interactúan con el subsuelo.
Las ondas que llegan desde el basamento rocoso pueden encontrar capas de suelo con diferentes propiedades. Cuando atraviesan depósitos blandos y de gran espesor, determinadas ondas pueden amplificarse y prolongar el movimiento.
Por ello, dos personas ubicadas en distintos puntos de la Ciudad de México pueden experimentar el mismo terremoto de manera diferente.
La percepción de un sismo, sin embargo, no depende únicamente del tipo de suelo. También influyen la distancia y características de la fuente sísmica, el trayecto de las ondas y las condiciones específicas del sitio.
¿Se puede construir sobre estos suelos?
El tipo de terreno no significa que una zona sea necesariamente apta o no apta para construir. La ingeniería puede considerar las características del subsuelo mediante estudios geotécnicos y sistemas de cimentación adecuados.
Aguirre señaló que una de las consideraciones importantes es estudiar las condiciones particulares del terreno y, cuando sea posible, evitar que una construcción quede expuesta a cambios bruscos de condiciones del subsuelo.
“Lo mejor es hacer algún estudio y procurar construir dentro del mismo tipo de suelo, buscando evitar las transiciones”, explicó.
Así, debajo de las calles, edificios y viviendas de la capital existe una historia geológica que continúa influyendo en la manera en que se sienten los terremotos.
▶️ ¿Un mismo sismo se puede sentir diferente dentro de la CdMx? Los tipos de suelos que constituyen la capital son un factor importante en la percepción de este fenómeno; así funciona.
— Telediario CdMx (@telediario) September 19, 2026
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HCM