El testamento es un documento vital no sólo para proteger nuestros bienes, también a nuestra familia y legado. Sin embargo, existen circunstancias donde la mejor decisión no es concretar su expedición lo más pronto posible, sino aplazarlo.
Las razones son diversas: desde personales, hasta legales. Por ello, la abogada Guadalupe Madrigal, del despacho Madrigal & Asociados, insistió en gestionarlo mientras “te encuentres lo mejor posible emocional y físicamente”; de tal modo que, en caso de necesitarse, pueda posponer el trámite del testamento sin miedo a que sea demasiado tarde.
“Cuando se realiza desde el coraje”
Andrea Anguiano, especialista en herencias y regularización de bienes inmobiliarios, considera que la decisión de posponer el trámite depende de la o el testador, así como de su situación en particular. Por ejemplo, recordó, hay ocasiones donde lo aplazan por tener sólo una propiedad o no saber si optarán por legados.
“Yo les explico que pueden elaborarlo para que, si hay otra cuestión o algo llega a pasar, su albacea continúe el juicio. Entonces hay personas que me dicen ‘Ah no, yo me quiero esperar’ o quienes me dicen ‘Entonces sí’. Depende más de la decisión de la persona y de la situación que de la recomendación mía”, comentó en entrevista con MILENIO.
Al final su principal recomendación es elaborarlo “en las circunstancias que estén” y actualizarlo cada que éstas cambien. No obstante, reconoce que desde el lado emocional sí hay situaciones que merecen aplazar el trámite del testamento: “Cuando (se realiza) desde el coraje o por castigo”.
El testamento no garantiza que no habrá conflictos, inconformidades o fricciones dentro de la familia— sólo reduce esa posibilidad—. Menos aún si este documento se planea y realiza desde el enojo o a modo de escarmiento.
“Ahí sí yo recomiendo que no se elabore, porque no es una decisión desde la calma o la reflexión, sino es una decisión desde la emoción. Y en cualquier proceso o decisión jurídica, inclusive en la vida, tomar decisiones desde la emoción generalmente trae más consecuencias negativas que positivas”, explicó Anguiano.
De hecho, ese es uno de sus “no negociables” al tramitar un testamento: realizarlo desde la calma, sin decisiones improvisadas o sin afán de castigar al familiar “que ya no cumplió con la expectativa”.
“Ha sucedido que por la emoción del momento, eliminan al familiar del testamento. Pasa el tiempo, se olvidan que hicieron ese cambio y no reviertan la decisión que fue tomada desde el coraje.
Hay algunas ocasiones en las que tal vez sí es su deseo que así se quede, pero otras no y se olvida que tomaron esa decisión. Y eso causa más afectación que beneficios”.
Todos los documentos en regla
La experiencia de la abogada Guadalupe Madrigal le ha servido para afirmar que en la mayoría de los juicios sucesorios hay conflictos de por medio. ¿Las razones? Varias: “A lo mejor no les gustó cómo se hizo el juicio, tardan, piensan que les están robando lo que les corresponde o les están cobrando de más”, dijo a MILENIO.
De ahí la importancia de “dejar todo en orden” para evitar la menor cantidad de contratiempos. Por ejemplo, explica Madrigal, si la persona está atravesando un divorcio u otra situación que pudiera incidir en su estado civil y propiedades, lo más conveniente sería aplazar el testamento.
Mismo caso si alguno de los bienes o inmuebles se encuentran en conflicto legal, tales como un litigio mercantil o civil, escrituración o derechos de posesión. “Hay que esperar a que concluya para poder disponer libremente de esa propiedad. Así se podrá heredar y no se heredan conflictos”.
Cuestiones de salud
El testamento es un documento tan personal que nadie más puede emitirlo. Y si bien no hay algo como“una edad correcta” para expedirlo , Madrigal remarca en realizarlo mientras se goce de todas las facultades mentales, emocionales y físicas.
Dichas situaciones no necesariamente tienen que ver con la edad. Según la abogada, puede tratarse de estar bajo la influencia de algún medicamento “que impida tomar una decisión de manera libre” o en depresión por “alguna situación emocional complicada” (una ruptura amorosa, el fallecimiento de un familiar, etcétera).
Sin embargo, la realidad es que en la vejez hay más posibilidad de presentar padecimientos cognitivos que pueden impedir a una persona emitir su testamento; tales como Alzheimer, delirios u otro tipo de demencias. Ante ello, Madrigal insiste:
“Que te encuentres en lo emocional y físicamente lo mejor posible para que puedas emitir tu voluntad, sabiendo que a través de ésta puedes darle muchas bendiciones a tu familia y que no sea un conflicto a futuro”.
Los básicos del testamento
Una de las responsabilidades al dejar nuestra última voluntad es llegar al notario con la información y los documentos básicos y necesarios para el testamento. ¿Los primordiales? Identificación oficial, la CURP y el acta de nacimiento de quien va a testamentar.
Asimismo se requiere comprobar el estado civil de la persona, especialmente si atravesó por una separación (con el acta o sentencia de divorcio) o si su pareja ha fallecido (acta de defunción).
Finalmente, tener claridad sobre cuántos bienes son de su propiedad y cuántos podría recibir en el futuro, así como sus herederos y herederas.
“En ocasiones, las personas acuden debido a la campaña del testamento, pero no tienen claro quiénes quieren que sean sus herederos. Y, para realizar el trámite y aprovechar la campaña, designan a quienes en ese momento se acuerdan o a quienes los van acompañando”, compartió Anguiano en una entrevista anterior con MILENIO.
ASG