Uber Moto opera en la ilegalidad en Guadalajara por ser barato y accesible

A pesar de que la Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte del estado prohíbe el servicio, plataformas como Uber y DiDi siguen ofreciéndolo

Desde la pantalla de inicio, la aplicación ofrece la opción “moto”. (ESIMAGEN)
Luis Ángel Pedraza
Guadalajara /
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Tras el feminicidio de Karla Margarita Pérez Jiménez, la estudiante de 22 años que abordó una motocicleta solicitada por aplicación, se encendieron las alertas sobre estos viajes, prohibidos en Jalisco. A pesar de la restricción, plataformas como Uber y DiDi siguen ofreciéndolos.

El artículo 215, fracción XVI, de la Ley de Movilidad, Seguridad Vial y Transporte del Estado de Jalisco, prohíbe que las motocicletas presten cualquier servicio de transporte público o para trasladar personas con fines comerciales sin autorización de la autoridad competente. Pero la prohibición no detuvo a las plataformas.

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La prueba

Desde la pantalla de inicio, la aplicación ofrece la opción “moto”. Pero no hay un mensaje que explique que ese viaje es ilegal. Solo un ícono, una tarifa y la promesa de llegar más rápido.

Este medio comprobó la facilidad para acceder a este servicio. Se eligió como destino la Glorieta de los Niños Héroes en Guadalajara. La aplicación marcó el viaje de inmediato. Treinta pesos. Una vez solicitado, el sistema comenzó a buscar conductores, como cualquier otro viaje en automóvil. 

La espera fue de nueve minutos. Al llegar, el motociclista mostró su perfil: conductor verificado, con revisiones de seguridad y de confianza cumplidas, según la propia plataforma.

La app entregó un PIN de viaje que se debía dar al abordar. Todo parecía formal. Todo parecía seguro. Pero no lo era.

El recorrido


Durante el trayecto, el motociclista se pasó al menos dos semáforos en rojo. El equilibrio sobre la moto, ya precario con dos personas a bordo, se volvió crítico con cada bache, cada frenón, cada maniobra repentina. Más allá del casco, no había ningún otro elemento de protección. El equipo de producción de este medio llegó al mismo punto en automóvil.

El viaje en auto costó 39 pesos. El de la moto, 30. La diferencia: nueve pesos. Eso es todo lo que separa a un usuario de subirse a una moto sin más protección que un casco. Lo que cuesta arriesgarse.

Mientras el usuario ahorra nueve pesos, el motociclista que presta el servicio se expone a multas que van de 19 mil a 23 mil pesos, además del posible retiro de la motocicleta cuando se utiliza para transportar a más personas de las permitidas o para brindar servicios sin autorización. Es decir: por un viaje de 30 pesos, el conductor arriesga el equivalente a más de 600 viajes en multas.

A la vista de todos


La muerte de Karla Margarita no es un caso aislado. Es la consecuencia más trágica de una práctica que se ha normalizado. Las plataformas continúan ofreciendo el servicio. Los motociclistas siguen aceptando los viajes. Los usuarios siguen pidiéndolos. Y la autoridad, hasta ahora, no ha logrado frenarlo.

Mientras tanto, en las calles de Guadalajara, la opción “moto” en Uber y Didi sigue a un solo toque de distancia. Sin advertencias. Sin consecuencias visibles. Sin que nadie detenga el viaje, sin nadie que haga cumplir la ley.

MC

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