Lo que nadie pudo, el Mundial sí: neutralizar la polarización social, advirtió académico de la UNAM

El investigador Hugo Luis Sánchez Gudiño señaló que los partidos de la Selección Mexicana han generado una inédita sensación de unidad nacional, aunque advirtió que este efecto es pasajero y podría revertirse con los malos resultados.

Festejos del triunfo de la Selección Mexicana ante Ecuador. | Foto: Daniel Augusto
Alma Paola Wong
Ciudad de México.- /
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La unión que ha logrado la Copa Mundial de la FIFA 2026 no lo pudo un discurso pacífico, un mensaje político o la religión; ha sido una pacificación, un paréntesis que ha conseguido neutralizar, por un breve espacio cuando juega la selección de México, la polarización social, aseguró el académico de la UNAM, Hugo Luis Sánchez Gudiño.

El investigador de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, consideró que anular temporalmente esta disputa entre distintas tendencias ideológicas y políticas, posibilitó contrarrestar esa “guerra” entre un sector de clase media alta y otro mayoritariamente popular.

Señaló que, si bien es un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, también es un termómetro social que ha alcanzado identidad y unidad nacional.

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No obstante, el doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional alertó que ello es temporal, es decir, mientras duren los triunfos y más o menos el éxito, veremos la hermandad, y en el momento en que se conviertan en derrotas, entonces veremos el efecto contrario.

Cuando el equipo fracasa o pierde, la gran masa de aficionados también sale a las calles, pero no a festejar, sino a reclamar, enardecida. Ese enojo social lo traduce en violencia, tanto vandálica como en los famosos gritos homofóbicos, añadió.

El también académico de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales mencionó que un rasgo destacado en el primer evento global de futbol de organización trinacional es que tiene un precio demasiado elevado.

La euforia de la afición mexicana en Paseo de la Reforma tras el triunfo de la selección mexicana. | Foto: Daniel Augusto

Pese a los altos costos para ingresar a un estadio y a la cantidad de productos que ofrece esta vitrina mundialista, anticipamos que eso no sería un obstáculo para que la masa ciudadana se conectara con él e hiciera su propia fiesta y celebración.

El gran público de seguidores, que son realmente las personas fanáticas y aficionadas de corazón a este deporte, no les preocupa ingresar al estadio. Ellos siguen el evento por la televisión, en su tableta, celular o a través de otros medios, aclaró.

“Pueden ver en una plaza pública el partido, los juegos de México y después de las transmisiones celebrar, ya sea en el Fan Fest de la FIFA en el Zócalo, a las afueras del estadio, en el Ángel de la Independencia o en algunas de las plazas ya emblemáticas de nuestro país, tanto en la Ciudad de México como en todo el territorio”, expuso.

Reclamos sociales

Sánchez Gudiño explicó que tanto en el Mundial de México 1970 como en el de 1986 hubo movimientos sociales críticos al gobierno y ahora correspondió a las Madres Buscadoras, entre otros colectivos, que tienen demandas concretas y que de manera justa reclaman ayuda y solución.

“En 1970 estaban muy frescos los acontecimientos de la noche de Tlatelolco de 1968, o sea, la ciudadanía tenía la herida abierta, entonces había protestas y críticas al presidente Gustavo Díaz Ordaz; todavía se recuerda cuando él inauguró el certamen en el Estadio Azteca, una enorme silbatina”, dijo.

De igual manera, el Mundial de México 86 fue un evento posterior a los sismos ocurridos el año anterior. En ese momento se creó un movimiento social urbano de ciudadanos y de otras comunidades que perdieron sus bienes e inmuebles. Había también otro político a nivel general, incluso la UNAM vivía un movimiento estudiantil importante, concluyó el universitario.

CHZ

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