Muy bonitas, pero riesgosas: expertos alertan de los peligros de usar uñas y pestañas postizas

Para ser aceptado en el ámbito social y cultural, el ser humano debe cumplir con ciertos parámetros.

La belleza no es universal: su significado cambia según la cultura, la historia y la percepción de cada persona. Especial
Toluca /

Se dice que la belleza es una cualidad que atribuimos a aquello cuya percepción produce placer o resulta agradable estéticamente; sin embargo, el concepto como tal depende de la perspectiva cultural y la subjetividad, ya que está asociado a la armonía, el equilibrio y la simetría, que pueden variar histórica y culturalmente.

Si se observa desde el punto de vista de la psicología, debería tener un punto intermedio; no tiene que buscarse como la perfección, sino aceptarse con la belleza natural que se tiene, es decir, desde el punto de vista individual.

“Que los parámetros no sean ajenos a nosotros mismos, que los estándares no sean impuestos por la sociedad o la cultura; de ahí que aceptemos la belleza que tenemos de forma individual”, refiere el psicólogo César Adolfo Díaz García.

La belleza como aceptación social

Para ser aceptado en el ámbito social y cultural, el ser humano debe cumplir con ciertos parámetros, los cuales son dados por el grupo al que queremos pertenecer; por ejemplo, si la idea es entrar a un grupo de personas a las que les interesa el ejercicio, su estándar de belleza es físico o corpóreo; pero si la idea es integrarse a un grupo de personas “fashionistas”, habrá que tener cuidado en la imagen y los accesorios, lo mismo que el maquillaje.

“La belleza está asociada a los valores y la moral, así que si tener exceso de maquillaje, tener uñas largas, usar faldas cortas o teñirse el cabello no empata con lo que pienso, no voy a querer afiliarme con este tipo de personas ni lo veré con un estándar de belleza”, apunta el también director de la Asociación del Centro de Reeducación Integral Masculina Especializada (Ceredime).

Es manejada por la autoestima, la pertenencia y la necesidad de aceptación, validación y reconocimiento del grupo al que se quiere pertenecer; empero, también es subjetiva y no debería ser impuesta por nadie de manera externa. Por ello, la única forma de saber cuánto nos queremos y nos aceptamos es cuando nuestras acciones traen consigo beneficios, establecemos límites y actuamos en congruencia con nuestra moral, sin perjudicar nuestra salud o ponernos en riesgo.

“Una persona que se acepta como es, no se maquilla, no hace ejercicio o no se alimenta bien; no está mal si cumple con su propio estándar de belleza, pero habla de un conflicto con su autoestima, que determina qué tanto me quiero a mí mismo”.

Cuando alguien tiene sobrepeso y está en riesgo su salud, pese a que se ame y acepte como es, tiene baja autoestima porque no se cuida ni hace ejercicio para estar saludable. 

Se dice que los ojos son el reflejo del alma y las pestañas el marco que encuadra el espejo. Tania Contreras

Lo mismo pasa con quien tiene un exceso con los accesorios, pestañas exageradas, uñas extralargas, cabello teñido de colores extravagantes, vigorexia o metrosexualidad en los hombres, porque nunca será suficiente. De ahí la pregunta: ¿qué estamos dispuestos a soportar en nuestro cuerpo con tal de vernos bien, estar a la moda o ser aceptados?

Pestañas postizas

Se dice que los ojos son el reflejo del alma y las pestañas el marco que encuadra el espejo. Aunque los ojos son los grandes protagonistas del rostro, están íntimamente ligados a las pestañas y cejas, que pueden cambiar totalmente el aspecto del rostro.

Lo mucho que valoramos nuestras pestañas se refleja; hoy existen un sinfín de sérums que aceleran su crecimiento y las fortalecen, así como máscaras para hacerlas parecer infinitas y voluminosas. De ahí la popularidad de las pestañas postizas, ya sean en línea para un día o mechones para más de dos semanas.

Sin embargo, con las nuevas tendencias y los implementos para hacerlas ver mejor, muchas mujeres están dispuestas a soportar la molestia que pueden ocasionar, como la irritación, el entorpecimiento de la visibilidad o la afectación en el crecimiento de las pestañas naturales.

Por ello, si te gustan y deseas colocártelas, es necesario tomar en cuenta que los ojos son una zona delicada de la cara que merece mucha atención y cuidado, especialmente porque un mal tratamiento puede generar algunas complicaciones de salud que no deben pasarse por alto.

Los estándares de belleza cambian según el grupo social, la imagen, el cuerpo y el estilo que se busca proyectar. Foto: Tania Contreras

De acuerdo con la dermatóloga del Hospital 220 del IMSS en Toluca, Dora Herminia Bojórquez García, antes de colocar pestañas temporales, es necesario considerar el tipo de adhesivo que nuestra estilista de confianza utiliza para evitar irritaciones o alergias que no se curan y solo se controlan.

El adhesivo para este tipo de pestañas suele tener una base de cianoacrilato, el cual puede causar irritación y, cuando está cerca del algodón, puede provocar quemaduras químicas. 

“Quienes se dedican a esto saben que no pueden tener algodón cerca para reducir el riesgo o generar una reacción”, señala.

Tiene que aplicarse en lugares bien ventilados porque suele liberar vapores, los cuales pueden irritar los ojos, la garganta y la nariz; todo depende de la sensibilidad de cada paciente. Incluso, algunos pueden presentar dermatitis de contacto alérgica.

“De ahí que hay que tener mucho cuidado de quién lo aplica; que haya una buena limpieza de las piezas con las que se aplican las pestañas, ya que generalmente suele ser una pinza que se comparte para todas las clientas”.

Las reacciones que causa este adhesivo entre las usuarias pueden ser muy variables; tal vez no llega a la ceguera, pero si llega a caer directamente en el ojo puede generar una quemadura química, conjuntivitis o edema palpebral (hinchazón en los párpados), pese a tener el ojo cerrado.

“Hay diferentes marcas de estos adhesivos de pestañas; por eso es importante acudir con alguien que tenga experiencia y sepa hacerlo. Si el paciente hace reacción, lo mejor es que ya no se ponga pestañas porque, si es por el adhesivo, le pasará lo mismo siempre que se las ponga; pero si lo tolera o no tiene una reacción adversa, puede hacerlo”.

El tratamiento de una irritación o una alergia no es necesariamente caro; todo depende de la afectación. Por ello, lo ideal es no estar recurriendo a medicamentos, que generalmente suelen ser antiinflamatorios locales, sistémicos o fórmulas químicas calmantes.

Para evitar daño en el crecimiento natural de la pestaña o si está generando irritación o edema, lo ideal es acudir con la persona que las colocó para que las retire cuidadosamente y el daño no sea mayor; es decir, que se debiliten, se caigan constantemente o tarden mucho en crecer. 

“Si las arrancan y se quedan sin pestañas, lo mejor es esperar a que vuelvan a crecer antes de colocar nuevas pestañas, por lo menos un mes”.

Por las tendencias y la exposición a redes sociales, cada vez más menores de edad buscan hacerse todo tipo de tratamientos estéticos, incluidas las pestañas temporales; por ello, lo más recomendable es que sea después de los 18 años, aunque con sus reservas.

“A ningún oftalmólogo le gustaría que una niña o niño se las pusiera, sobre todo porque la piel suele ser más sensible y delicada; tiene menos grasa y menos humectación. Antes de los 16 años hay mayor riesgo de sensibilización temprana; puede que uno no sea alérgico, pero, como se expuso a una edad muy temprana, puede que desarrolle una alergia”.

Uñas postizas

Desde su invención en 1957, las uñas postizas han evolucionado considerablemente en términos de variedad, técnica y calidad. La búsqueda de una apariencia impecable y la protección de las uñas naturales han llevado a las personas a experimentar con diferentes tipos de uñas artificiales.

A medida que avanzan las tendencias de la moda y la tecnología, cada vez surgen nuevas opciones que se adaptan a las necesidades y gustos de los usuarios. Su uso no solo ha encontrado popularidad entre quienes desean embellecer sus manos, sino también entre quienes buscan soluciones prácticas para uñas frágiles o dañadas.

Sin embargo, con tantas opciones disponibles, es crucial comprender que a la larga también pueden causar desde irritaciones leves hasta infecciones graves y daños permanentes a las uñas naturales. Por ello, los expertos en dermatología y salud advierten sobre la importancia de la prevención para evitar riesgos a la salud.

Mucho depende de la técnica que se use para la aplicación, pero es una situación que vemos constantemente en las consultas; a los pacientes, al arrancar la cutícula, más fácilmente les entran las bacterias, tanto las que viven en la piel como las que están en las manos y en contacto con muchas cosas”, recalca la dermatóloga.
El IMSS explicó que la exposición a rayos UV durante la aplicación puede provocar la enfermedad. (IMSS)

La cutícula tiene su razón de ser y, si se arranca constantemente, queda desprotegida la uña y el tejido blanco, lo que predispone a infecciones periungueales o paroniquia. 

“Cuando tenemos esta infección, se inflama la matriz ungueal y puede salir una uña irregular o con distrofia ungueal, y suele mejorar cuando se deja de cortar la cutícula”.

Asimismo, el limado constante, especialmente cuando es muy agresivo, pudiera ocasionar problemas de distrofia ungueal o despegamiento de la lámina de la uña del lecho; aunque si la técnica de limado es suave, probablemente no pase esto.

Cuando la uña sale con irregularidades, distrofia, estrías u ondulaciones, solo hay que esperar a que salga por completo y que la raíz venga sana; aunque esto es algo que también se presenta en personas que se muerden las uñas o constantemente traumatizan la cutícula, la lámina ungueal o la matriz.

“Una complicación es cuando las personas se quitan las uñas postizas y arrancan la uña natural, porque si se queratiniza el lecho, muchas veces crece la uña y no se pega al lecho; es decir, se presenta la onicolisis”.

El uso constante de la lámpara para el secado del acrílico también emite rayos ultravioletas o radiación similar a la luz del sol y, con el paso de los años, podría favorecer la aparición de precáncer y cáncer de piel. 

“Eso sucede cuando las personas tienen años utilizando uñas postizas, no es algo que pase en dos o tres días”.

Para evitar este tipo de situaciones, lo más recomendable es dejar de usar uñas postizas, permitir que crezca la cutícula, humectar las manos; si la uña está distrófica, hay que dejar que crezca normal, no ser tan agresivos con el limado o el arrancamiento de las cutículas.

Cuando se haga el limado con tornos o máquinas, se debe tener mucho cuidado para no dañar el lecho, pues es mucho más potente que el limado convencional.

Sin dejar de lado la edad de la clienta, pues las uñas de las niñas son más pequeñas y delgadas, y la buena ventilación para quienes se dedican a la aplicación, ya que respirar constantemente el polvo y los vapores químicos puede generar también irritación en los ojos o la faringe y, con los años, problemas pulmonares. 

“Tiene que ser lugares ventilados donde se hacen este tipo de procedimientos”, subraya Bojórquez García.

Hipersexualidad

De forma natural, la vanidad o el interés por la apariencia se da en la adolescencia, entre los 12 y los 13 años, cuando empieza a despertarse el líbido del ser humano de forma orgánica; es decir, cuando desea tener pareja o sexualidad.

Sin embargo, con el paso de los años, la hipersexualidad se ha ido detonando y hoy hay menores de 5 y 6 años con una necesidad muy grande de validación y aceptación; de ahí que usen implementos de moda (ropa y maquillaje). Esto representa un conflicto muy grande para el desarrollo adecuado en la adolescencia.

“Hay una necesidad imperante de muchas madres, principalmente, de ver a sus hijas muy arregladas, muy femeninas o muy coquetas desde los 7 u 8 años”, apunta César Díaz, también integrante de la Clínica de Atención Psicoterapéutica y especialista en la Erradicación de la Violencia.

Este tipo de acciones distorsiona la realidad de las menores y se les obliga a dar un salto muy grande sobre su persona; se les hace creer que para ser bonita deben tener uñas y pestañas largas, aunque en el fondo no sepan exactamente qué están haciendo. 

“Hay una afectación a la autoconcepción y la autoestima de la niña; sin embargo, todo dependerá del entendimiento, los valores y la moral para definir qué es sano y qué no lo es”.

Industria de la belleza

Con el paso de los años, la industria de la belleza en México se ha consolidado como un sector clave en la economía nacional, impulsando el crecimiento del sector terciario y atrayendo inversiones. En 2024, el mercado de belleza y cuidado personal fue valorado en 10.6 mil millones, y se espera que alcance 17.6 mil millones para 2033, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 5.42 por ciento entre 2025 y 2033.

Este sector también es fundamental en la generación de empleo, destacando por su fuerte participación femenina, aunque enfrenta desafíos significativos, como la alta informalidad. Se estima que los consumidores mexicanos gastan anualmente alrededor de 215 dólares solo en cosméticos y productos de cuidado personal. Las personas entre 18 y 35 años se han convertido en los principales consumidores.

De acuerdo con el portal Data México, del gobierno federal, en el tercer trimestre de 2025 los salones y clínicas de belleza registraron un producto interno bruto de 738 mil 470 millones de pesos, evidenciando un alza de 5.48 por ciento con respecto al trimestre anterior.

Según el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), en 2025 había 310 mil 133 salones y clínicas de belleza en el país, de los cuales el Estado de México encabeza la lista con 46 mil 991, seguido de Ciudad de México con 25 mil 220 y Jalisco con 24 mil 772.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, en el primer trimestre de 2025 la población ocupada fue de 2.04 millones de personas: 27.3 por ciento hombres, con un salario promedio mensual de 7 mil 150 pesos, y 72.7 por ciento mujeres, con un salario de 4 mil 890 pesos. Del total de la población ocupada, 20.2 por ciento eran trabajadores formales con un salario promedio mensual de 6 mil 430 pesos, mientras que 79.8 por ciento corresponde a trabajadores informales con un salario promedio de 5 mil 280 pesos.

Las ocupaciones con mayor número de trabajadores fueron peluqueros, barberos, estilistas y peinadores; maquillistas, manicuristas, pedicuristas, tatuadores y lavanderos en establecimientos. A nivel nacional, la población ocupada se concentró en el Estado de México, Ciudad de México y Jalisco. La edad promedio de los trabajadores fue de 37.3 años y el promedio de escolaridad fue de 11.1 años.

kr


  • Alondra Ávila
  • alondra.avila@milenio.com
  • Comunicologa por el CUSXXI y con 16 años de experiencia en medios de comunicación. Desde 2012 colabora en Milenio Estado de México en la sección de Negocios. Ganadora del 9o Premio al Periodismo sobre Innovación Científica y Tecnológica en 2018.

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