Aunque entre Monterrey y la refinería de Pemex en Cadereyta hay casi 45 kilómetros de distancia, los contaminantes que emite esta planta forman parte del riesgo diario para los habitantes de la metrópoli.
La razón, explica Nelson Valdez, meteorólogo de Grupo Multimedios, es la trayectoria de las partículas contaminantes que se liberan desde la refinería. Dijo que los vientos predominantes en la ciudad proceden del este y del sureste, la mayor parte del año.
“La ubicación particular de la refinería desgraciadamente está hacia el este y sureste del Área Metropolitana. ¿Qué significa eso? Que el viento que sopla en esta dirección, que son los vientos predominantes, se convierten en una cinta transportadora, y los contaminantes que emite la refinería son transportados por estos vientos y llegan a la Zona Metropolitana”, dijo.
Indicó que la ubicación geográfica de la ciudad también influye en la manera en la que los vientos dispersan las partículas contaminantes, impactando de forma directa por su cercanía a Guadalupe, Juárez y Apodaca.
“Ha habido casos… que en ciertas noches, madrugadas, hay un olor muy perceptible a azufre en la ciudad, como huevo podrido, y tiene que ver con los contaminantes de la refinería”, añadió.
mrg