El proyecto de Waterford Hospital, ubicado sobre la avenida Morones Prieto, se levanta por ahora en planos en uno de los corredores de mayor flujo vehicular del área metropolitana de Monterrey. La vía conecta a varios municipios y figura entre las de mayor aforo de la ciudad, un factor que el desarrollo destaca como ventaja de conectividad para el acceso de pacientes y personal médico.
El predio, sin embargo, fue señalado en semanas recientes por la falta de avances visibles. En un recorrido por la zona se constató que el terreno no presenta construcción vertical, lo que ha alimentado cuestionamientos en redes sociales sobre el estado del proyecto, anunciado desde 2024.
Consultados al respecto, los desarrolladores atribuyen el atraso a una ampliación del alcance original. Según su versión, durante la planeación ejecutiva se identificó la posibilidad de sumar aproximadamente mil 300 metros cuadrados al proyecto, lo que derivó en convenios modificatorios y en la actualización de documentación ante distintas autoridades, procesos que afirman modificaron el cronograma inicial. La planeación actual contempla 22 niveles, 145 consultorios, 54 cuartos y 9 quirófanos.
En el terreno regulatorio, el proyecto cuenta con una autorización sanitaria de construcción ante la Cofepris (folio 33/00327/C/2025), expedida en agosto de 2025 y vigente hasta agosto de 2027. El permiso de construcción municipal, por su parte, deberá renovarse para reflejar las nuevas dimensiones del desarrollo, trámite que la empresa señala como parte de los procesos en curso. Especialistas del sector apuntan que este tipo de ajustes regulatorios no son inusuales en hospitales de gran escala que modifican su alcance antes de iniciar obra.
El proyecto se inserta en un contexto de presión real sobre la infraestructura hospitalaria de Nuevo León. En el componente médico, la empresa afirma haber integrado a más de 80 especialistas a su modelo, y sostiene que la administración de los recursos del desarrollo se realiza a través de un fideicomiso.
El reto, a casi dos años del anuncio, sigue siendo el mismo: convertir la planeación en obra. Mientras el terreno permanezca sin avances visibles, la distancia entre el proyecto presentado y su ejecución continuará siendo el punto de mayor escrutinio. Los desarrolladores sostienen que los ajustes responden a una visión de largo plazo; la confirmación, en los hechos, dependerá del inicio de la construcción.
nrm/dat