Sueñan con un vaso de agua, un buen camino y juguetes los habitantes de Zaragoza, NL

Habitantes de las comunidades Buenavista y El Salitre, al sur de NL, narraron las dificultades que enfrentan para llevar agua a sus hogares, mientras sus niños les ayudan a pizcar y encostalar laurel.

El pequeño Abraham no recibió la visita de Santa Clos en diciembre pasado, aun así sueña con su ídolo, Sonic. Édgar Plata
Zaragoza, Nuevo León /

En la ciudad, abrir la llave y llenar un vaso de agua es un acto cotidiano, pero en Buenavista, una comunidad del municipio de Zaragoza, cada litro implica tiempo, esfuerzo y distancia.

En este lugar, ubicado a tan solo 13 kilómetros de la cabecera municipal de Zaragoza, se vive una realidad que parece detenida en el tiempo, ya que no hay infraestructura carretera, ni mucho menos red de agua potable.

Buenavista tiene unas vistas espectaculares, pero llegar ahí puede tomar cerca de una hora desde la cabecera, ya que el camino es de difícil acceso y únicamente puede ser transitado por vehículos 4x4.

“Muy bonito en parte, porque aquí es un lugar desde donde se pueden ver los cerros, está muy bonito para vivir aquí, pero es difícil porque el camino está muy feo para subir, subir alimentos, agua. Otra cosa es que, pues sí, no hay agua, o muchas cosas no las podemos obtener, o sea, necesitamos mucho apoyo”, mencionó Brenda García.

En esta comunidad habitan alrededor de 30 familias, las cuales todos los días enfrentan escasez de agua, un recurso que se ha vuelto limitado y sobre todo muy valioso.

Durante años fueron olvidados por las autoridades y llegaron a pagar hasta tres mil pesos por pipa del líquido.

Fue hace dos años cuando el municipio comenzó a repartir agua potable a las comunidades más alejadas de Zaragoza, entre ellas Buenavista.

Para poder abastecerse, los habitantes van al tinaco comunitario, ahí cargan el agua en recipientes que posteriormente trasladan en burros hasta sus domicilios, un recorrido que refleja las condiciones en las que viven.

El agua es racionada y cada familia recibe aproximadamente 180 litros cada 15 días, cantidad que apenas alcanza para cubrir las necesidades más básicas.

Ante esta situación, los propios pobladores han trabajado con talaches y palas para intentar mejorar el camino, buscando facilitar el acceso y la llegada de apoyos.

“Ahorita estamos tratándolo de arreglarlo con el esfuerzo de talaches, palas (...). Aquí tenemos mucho tiempo de batallar, pero gracias a Dios y a cada uno de los que vivimos aquí queremos sacar las cosas adelante, pero a veces no es suficiente el esfuerzo; necesitamos mucho apoyo”, concluyó la mujer.

Abraham pasó una Navidad sin regalos en El Salitre

Mientras, en la comunidad El Salitre, del mismo municipio, la Navidad pasó sin regalos para Abraham, un niño de cinco años que, como muchos otros en esta zona del sur del estado, vive una realidad distinta a la que gozan los pequeños de las ciudades.

“Nada, nada (le trajo Santa Clos)... no llegó para acá, no llegó a mi casa”, comentó Abraham cuando se le preguntó qué hizo en la pasada Navidad.

Por falta de recursos económicos, su madre, Concepción Cortez, no pudo obsequiarle algún juguete durante las fiestas decembrinas.

“Pues ahí (hicimos) una cenita nada más, algo leve, porque pues no hay recursos económicos para hacer la gran celebración. Este año no hubo regalos porque no había recursos”, dijo Concepción.

Sin embargo, Abraham no habla de lo que no tuvo, sino de lo que le gusta: correr, imaginar ser tan rápido como Sonic, su personaje favorito, y jugar acompañado de su mascota, Polar, un cachorro blanco que se ha convertido en su mejor amigo.

“Me gusta correr como Sonic, tengo un perrito chiquitito que se llama Polar”, comentó el niño.

La madre de Abraham se dedica a la pizca de laurel en la sierra, una actividad económica tradicional en esta región de la cual dependen muchas familias. Es un trabajo pesado con ingresos que apenas cubren lo básico.

“Tenemos dos burras para la pizca del laurel, aquí lo tenemos ya, primero lo pizcamos, luego lo vareamos, lo encostalamos y lo vendemos. Como mis hijos acarrean el laurel, yo les ayudo a limpiarlo, llenar los costales y ya después lo vendemos, no es mucha ganancia, pero mínimo nos da para comer”, añadió Cortez.

Si usted desea apoyar a Abraham y su mamá lo pueden realizar en la siguiente cuenta bancaria: Cuenta: 4217-4701-4724-8229, Banco SPIN.



nrm

  • Édgar Plata
  • Apasionado de los medios y reportero en la sección “En Alerta” de Telediario. Comprometido con informar y servir, encuentro en cada historia la oportunidad de ayudar a la comunidad.

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