El agua de limón con chía es de esos remedios sencillos que han pasado de boca en boca por una muy buena razón.
No es una bebida milagrosa ni nada por el estilo, pero la combinación de estos dos ingredientes crea una bomba de hidratación y nutrientes que el cuerpo agradece desde el primer trago. Es fresca, fácil de preparar y una forma excelente de empezar el día con toda la actitud.
¿Para qué recomiendan el agua de limón con chía?
La razón principal por la que todos la recomiendan es su increíble capacidad para mejorar la digestión. Las semillas de chía tienen un montón de fibra que, al entrar en contacto con el agua, forman una especie de gel blandito.
Este gel ayuda a que el tránsito intestinal fluya sin problemas, olvidándote del estreñimiento y de esa sensación de pesadez o inflamación al comer.
Además, es una aliada genial para controlar esos antojos a deshoras. Al expandirse las semillas en el estómago, te dan una sensación de saciedad muy agradable que te mantiene satisfecho por más tiempo.
Si a esto le sumas que el limón está repleto de vitamina C para tus defensas y que la chía aporta grasas buenas tipo Omega-3, tienes una opción mil veces mejor que cualquier bebida azucarada del supermercado.
Algo que debemos de tomar en cuenta es que la chía con el limón no son un remedio para bajar de peso, solamente suman a una alimentación sana y balanceada en busca de lograr un objetivo en concreto, ya sea que quieras eliminar kilos demás, cuidarte por salud u otro objetivo.
Es por ello que beber agua de limón con chía no eliminará, ni destruirá la grasa de nuestro cuerpo, solamente nos apoyará a mejorar la digestión, hidratarnos y aportar beneficios nutricionales, lo cual se reflejará en nuestra piel, cuerpo y ánimo siempre y cuando llevemos una rutina balanceada entre ejercicio y alimentación.
¿Cómo se prepara el agua de limón con chía?
Si queremos tomarla como un apoyo para la saciedad, hidratarnos correctamente y mejorar nuestra digestión, entonces vamos a requerir una sencilla lista de ingredientes:
- Agua: 1 litro
- Semillas de chía: 2 a 3 cucharadas soperas
- Limones frescos: El jugo de 3 o 4 piezas
- Miel o estevia al gusto
- Hielos
Paso a paso
- En una taza con un poco de la misma agua que vas a usar, vierte las cucharadas de chía. Mueve muy bien con una cuchara para que no se peguen y déjalas reposar unos 15 o 20 minutos hasta que veas que soltaron su gel natural y se ven esponjadas.
- En una jarra grande, vierte el resto del agua y agrega el jugo de los limones recién exprimidos. Procura colar las semillas del limón para que no terminen flotando en tu bebida.
- Si no te gusta el toque muy ácido, este es el momento de agregar un chorrito de miel o tu endulzante preferido. Revuelve bien hasta que se disuelva por completo. Sin embargo, tomarla de manera natural será la mejor opción en caso de estar buscando todos los beneficios de la bebida.
- Vacía la chía ya hidratada en la jarra de agua de limón. Dale unas cuantas vueltas con la cuchara para que las semillas se repartan parejo por toda la jarra y no se queden amontonadas en el fondo.
- Agrega un buen par de hielos a tu vaso, vierte el agua bien fría y ¡listo! Tienes una bebida refrescante y saludable para disfrutar a cualquier hora, incluso puedes llevarla al gym para mejorar tu rendimiento en el gym con una excelente hidratación.
KVS