Mantener una buena higiene bucal no solo depende de cepillarte los dientes correctamente, sino también de cuidar el instrumento que utilizas todos los días. Aunque muchas personas creen que basta con enjuagar el cepillo después de usarlo, especialistas advierten que este puede acumular bacterias, hongos e incluso virus si no se almacena de forma adecuada.
La buena noticia es que organismos de salud y estudios científicos coinciden en que existen medidas sencillas para mantener limpio el cepillo de dientes, además de prácticas que es mejor evitar porque pueden dañarlo o resultar innecesarias.
¿Cómo desinfectar correctamente un cepillo de dientes?
La American Dental Association (ADA) explica que los cepillos de dientes pueden albergar bacterias después de su uso. Sin embargo, también aclara que no existe evidencia de que estos microorganismos provoquen enfermedades en personas sanas.
Si aun así deseas reducir la carga bacteriana, la ADA señala que algunos estudios han encontrado buenos resultados al sumergir el cepillo en peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 3 % o en un enjuague bucal antiséptico, métodos que ayudan a disminuir la cantidad de bacterias presentes en las cerdas.
Además, una revisión científica publicada en PubMed Central (PMC) concluye que el almacenamiento del cepillo influye de manera importante en la presencia de microorganismos, por lo que mantenerlo limpio va más allá de una simple desinfección ocasional.
Lo que SÍ recomiendan los expertos
De acuerdo con la ADA y diversas revisiones científicas, estas son algunas de las mejores prácticas para cuidar tu cepillo de dientes:
- Enjuágalo muy bien después de cada cepillado para eliminar restos de pasta dental y residuos.
- Guárdalo en posición vertical para facilitar que las cerdas se sequen.
- Déjalo secar al aire libre y evita cubrirlo inmediatamente, ya que la humedad favorece la proliferación de microorganismos.
- Procura que no toque otros cepillos cuando se almacenan en el mismo recipiente para disminuir el riesgo de contaminación cruzada.
Si decides desinfectarlo, puedes hacerlo utilizando agua oxigenada al 3 % o un enjuague bucal antiséptico, ya que algunos estudios reportan una reducción significativa de bacterias mediante estos métodos.
¿Qué NO debes hacer con tu cepillo de dientes?
Así como existen recomendaciones respaldadas por especialistas, también hay prácticas populares que no son aconsejables.
La ADA indica que no es recomendable introducir el cepillo en el microondas, ya que el calor puede deformar las cerdas y reducir su eficacia para limpiar los dientes.
Tampoco aconseja colocarlo en el lavavajillas, pues las altas temperaturas pueden deteriorar el material del cepillo.
Otro hábito que conviene evitar es hervirlo constantemente. Aunque muchas personas creen que así eliminan bacterias, este procedimiento no forma parte de las recomendaciones de la ADA y puede acelerar el desgaste de las cerdas.
Además, los especialistas coinciden en que nunca debe compartirse un cepillo de dientes, ya que puede facilitar el intercambio de microorganismos entre personas.
¿Qué no debes hacer con tu cepillo de dientes?
El National Institute of Dental and Craniofacial Research (NIDCR) recomienda reemplazar el cepillo aproximadamente cada tres o cuatro meses, o incluso antes si las cerdas ya están abiertas o presentan un desgaste evidente.
Este organismo también recuerda que mantener un cepillo en buen estado forma parte de una adecuada higiene bucal, la cual ayuda a prevenir la acumulación de placa bacteriana, una de las principales causas de caries y enfermedades de las encías.
Aunque la presencia de bacterias en un cepillo de dientes es normal, los especialistas coinciden en que una correcta limpieza, un almacenamiento adecuado y el reemplazo periódico son suficientes para mantenerlo en buenas condiciones sin recurrir a métodos extremos que podrían terminar dañándolo.
JCM