Cortar una cebolla puede convertir una tarea cotidiana en un momento incómodo: primero aparece el ardor y, poco después, las lágrimas.
Aunque parece que el vegetal simplemente provoca el llanto por su olor, en realidad todo comienza cuando el cuchillo rompe sus células.
La reacción produce un compuesto volátil que llega hasta los ojos y provoca irritación. Por eso, la forma de cortar la cebolla y algunas medidas que se toman antes de llevar el cuchillo al vegetal pueden hacer una diferencia.
¿Por qué la cebolla hace llorar?
Cuando cortamos una cebolla, se rompen las células que mantienen separados distintos compuestos. La enzima aliinasa participa entonces en una serie de reacciones químicas relacionadas con sustancias que contienen azufre.
El proceso termina generando el llamado factor lacrimógeno, cuyo nombre químico es propanotial-S-óxido. Debido a que es volátil, puede desplazarse desde la cebolla hasta los ojos.
Al entrar en contacto con ellos, provoca irritación y el organismo responde produciendo lágrimas para intentar eliminarla. Poison Control explica que esta reacción es la responsable de que los ojos lloren al cortar cebolla.
Además, investigaciones científicas han identificado a la enzima conocida como lachrymatory factor synthase como una pieza importante en la formación de este compuesto.
¿Cómo evitar llorar al cortar cebolla?
No existe un método que garantice que nunca aparecerán lágrimas, pero sí hay formas de disminuir la cantidad de irritante que llega a los ojos.
Al entrar en contacto con los ojos, este compuesto provoca irritación y activa una respuesta de defensa: las glándulas lagrimales comienzan a producir lágrimas para eliminar el irritante.
También importa la herramienta. Una investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences analizó con cámaras de alta velocidad lo que ocurre cuando se corta una cebolla y encontró que las cuchillas desafiladas y los cortes rápidos pueden favorecer la expulsión de más gotas.
Para reducir la irritación puedes:
- Refrigerar la cebolla unos 30 minutos antes de cortarla.
- Utilizar un cuchillo bien afilado.
- Cortar de manera controlada, evitando aplastar innecesariamente el vegetal.
- Dejar la raíz para el final, en lugar de retirarla al principio.
- Mantener ventilada la zona, por ejemplo con una campana extractora.
La intensidad del efecto también puede cambiar entre diferentes cebollas debido a su composición. De hecho, investigadores han desarrollado variedades con una producción mucho menor del factor lacrimógeno.
Así que, si cada vez que preparas cebolla terminas llorando, quizá el cambio no esté en buscar un remedio extraño: enfriarla antes de cortarla y utilizar un cuchillo bien afilado son dos medidas sencillas que pueden ayudarte a reducir el efecto.
JCM