Cumplir 65 años es, para muchos trabajadores en México, el momento esperado para iniciar el trámite de pensión. Sin embargo, no todos logran acceder a este derecho, incluso si ya alcanzaron la edad.
El motivo está en un requisito clave que suele pasarse por alto: el número de semanas cotizadas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
De acuerdo con el propio IMSS, para obtener una pensión por vejez bajo la Ley del Seguro Social de 1973 es indispensable cumplir con al menos 500 semanas de cotización, además de haber causado baja del régimen obligatorio. Sin este requisito, la pensión mensual simplemente no puede otorgarse.
El requisito que puede dejarte sin pensión
Llegar a los 65 años no es suficiente. También debes encontrarte dentro del periodo de conservación de derechos, que depende del tiempo que hayas cotizado previamente. Si dejaste de trabajar hace varios años, podrías perder este derecho, incluso si en su momento acumulaste semanas.
Esta combinación de condiciones es lo que deja fuera a miles de personas que, al intentar pensionarse, descubren que no cumplen con todos los criterios.
¿No tienes 500 semanas? Estas son tus opciones reales
Si ya cumpliste 65 años pero no alcanzas las semanas necesarias, todavía hay caminos que pueden marcar la diferencia en tu retiro:
1. Retirar tu dinero en una sola exhibición
Puedes solicitar la devolución de los recursos acumulados en tu cuenta individual (Afore). Esto incluye aportaciones tuyas, de tu empleador y del gobierno.
No se trata de una pensión mensual, pero sí de un respaldo económico inmediato que puedes utilizar según tus necesidades.
2. Usar la Modalidad 40 para completar semanas
Una de las alternativas más relevantes es la llamada Modalidad 40 del IMSS, que permite seguir cotizando por tu cuenta. Con este esquema puedes:
- Sumar semanas faltantes
- Mejorar tu salario base de cotización
- Aumentar el monto de tu futura pensión
Esta opción es especialmente útil si estás cerca de las 500 semanas, ya que puede abrirte la puerta a una pensión de por vida en lugar de un solo pago.
La clave está en tu régimen
No todos los trabajadores están en el mismo sistema. Si comenzaste a cotizar antes del 1 de julio de 1997, perteneces al régimen de la Ley 73, donde se exigen las 500 semanas.
En cambio, si tu registro fue posterior, estás bajo la Ley 97, que establece un esquema distinto: se requiere un mayor número de semanas (actualmente 875, con incrementos graduales) y la pensión depende del saldo acumulado en tu Afore.
Para saber en qué régimen te encuentras, puedes consultar tu Constancia de Vigencia de Derechos en el portal oficial del IMSS:
https://serviciosdigitales.imss.gob.mx/gestionAsegurados-web-externo/vigencia
¿Conviene seguir cotizando?
En muchos casos, sí. Completar las semanas puede marcar la diferencia entre recibir solo un pago único o acceder a una pensión mensual. Además, continuar cotizando puede ayudarte a mejorar el monto final, especialmente si elevas tu salario base en los últimos años.
No cumplir con las 500 semanas a los 65 años cambia el panorama del retiro. La posibilidad de una pensión de por vida depende directamente de ese requisito.
Por eso, revisar tu historial, confirmar tu régimen y tomar decisiones a tiempo es clave para evitar sorpresas y asegurar una mejor estabilidad económica en la vejez.
JCM